31 de enero 2005 - 00:00

Reserva Federal continuará con la suba de tasas

(El periodista dialoga con un experto analista financiero de Nueva York, que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko, el famoso personaje de la película «Wall Street». Asegura que la Reserva Federal continuará subiendo las tasas de a un cuarto de punto por vez, como ocurrirá esta semana. Se muestra optimista por la evolución de la economía estadounidense, aunque hay algunos datos preocupantes sobre el repunte de la inflación.)

Reserva Federal continuará con la suba de tasas
PERIODISTA: La lectura de las cuentas nacionales arrojó dos grandes sorpresas. Y ninguna de ellas es motivo para celebrar. Mientras la economía creció menos de lo previsto en el cuarto trimestre, los precios se empinaron mucho más de prisa de lo que se estimaba. Es un uno-dos al hígado a horas de que comience la reunión de la Fed. ¿Obliga a pensar en un cambio de planes?

Gordon Gekko: Claramente no.

P.:
¿Es acaso información irrelevante?

G.G.: No dije eso. El informe es valioso; confirma lo que ya sabíamos: la economía norteamericana cerró el año con muchos bríos.


P.:
No tantos. Se creía que la economía había crecido 3,5% en el último trimestre de 2004, pero sólo avanzó 3,1%.

G.G.: La producción local no fue tan vigorosa. Pero la demanda interna voló. Trepó 4,7% real. Se aceleró con respecto al segundo trimestre (4,2%) y al tercero (3,9%)...


P.:
¿Cómo saber cuál de las dos variables es la que merece mayor atención?

G.G.: Siempre conviene poner los caballos delante del carro. Y la demanda final es el animal que tira del carro. Usted no se hubiera tragado el anzuelo del «soft patch» -esa peregrina presunción de que la economía se había estancado, tan en boga a mediados de año-si hubiese reparado en esa distinción...


P.:
¿Cómo puede ser que la demanda final crezca 4,7% y la oferta local, «sólo» 3,1%? ¿Se liquidaron los inventarios?

G.G.: Esta vez no fue el caso. La respuesta la tiene el sector externo. Toda la brecha se explica por una combinación de caída de las exportaciones y un fuerte incremento de las importaciones.


P.:
A pesar de la debacle del dólar en el mundo...

G.G.: Muy a su pesar. Estas cosas pasan aunque a veces -por brevedad-queden fuera de los libros de texto...


P.:
¿Cuánto crecieron las importaciones?

G.G.: 9,1%. No está mal para una economía que se presume débil ¿o no?Y, como usted señala, a pesar de su encarecimiento relativo.


P.:
¿Cómo se entiende el comportamiento de las exportaciones?

G.G.: Una golondrina no hace el verano. Las exportaciones están inmersas en una nítida fase de expansión, más allá de este dato negativo puntual. En 2002 habían caído 2,3% pero al año siguiente cambiaron de signo. Ese módico avance -1,9%- se transformó en un salto de 8,1% en 2004.


P.:
Está bien. La economía exudará fortaleza pero a la par -no me lo va a negar- que los precios han comenzado a subir con una mayor presteza...

G.G.: Comparto esa tesis. Le diré, sin embargo, que esa posición es más fácil defenderla apelando a los índices usuales de precios (costo de vida y mayoristas) que a los deflactores del producto bruto.


P.:
Se dice que el estimador favorito de la Fed es el deflactor del gasto de consumo personal y el mismo se obtiene del informe de las cuentas nacionales que estamos comentando.

G.G.: Así es. No le han mentido.


P.:
Allí el deflactor core (aquel que excluye energía y alimentos) se disparó. Pasó de subir 0,9% a 1,6% en los tres últimos meses del año.

G.G.: Correcto.

P.: ¿Piensa que la Fed no tomará nota de este ascenso? ¿No abonará la posición de los «halcones» que ya en diciembre abogaban por una política monetaria más dura?

G.G.: Ponga la situación en perspectiva. Cuando el deflactor core reveló un registro de 0,9% en el tercer trimestre igualó lo que era su marca mínima en cuarenta años, desde 1962. Esto de por sí ya resultaba difícil de creer. Usted mismo está apuntando su impresión de que la inflación corre más ligero. Lo mismo señala cualquier otro indicador alternativo. Ese registro tiene todas las apariencias, pues, de ser una aberración.


P.:
Probablemente, una mala medición.

G.G.: Como sea, no ofrece una base sólida de comparación. Usted leerá que el aumento en el deflactor acrecienta las chances de que la Fed vire hacia una posición más dura. No es verdad porque el deflactor trepó más de prisa en el primer trimestre -2,1%- y en el segundo -1,7%-que en esta última observación. Y esto es cierto también para la versión que incorpora el vaivén de la energía y los alimentos.

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