Ultima chance para salvar el Mercosur
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Es así que quedan cuatro caminos por analizar: 1) Denunciar el tratado y terminar el Mercosur volviendo a la situación previa a 1990. 2) Dejar las cosas como están, procurando arreglar todos los días problemas concretos de forma casuística y artesanal. 3) Convertir el Mercosur en una zona de libre comercio con el agregado de la cooperación diplomática. 4) Formalizar un nuevo tratado de integración profunda que incluya la Unión Política y el Mercado Unico. De todas las alternativas presentadas considero que, por una suma de razones, las dos primeras serían ruinosas para nuestro país y que la tercera hubiera sido interesante plantearla en un comienzo, pero que hoy es algo tarde. La que adquiere relevancia es la cuarta alternativa. Cualquiera de las opciones mencionadas requieren negociación y las dos últimas exigen de un nuevo tratado o protocolos anexos como el de Ouro Preto. Nos encontramos en la actualidad ante la disyuntiva de rediseñar el Mercosur y hacer de él un instrumento apto para el desarrollo económico y la cohesión social, o mantenerlo en su estado actual y que eventualmente termine en el conflicto o la intrascendencia como anteriores acuerdos de integración latinoamericanos. Si repasamos todas las normas y disciplinas que debe contener una zona de libre comercio o una unión aduanera surge que tanto desde los puntos de vista normativo o práctico el Mercosur adolece de defectos en todas ellas. Estos defectos no son menores ni formales sino que generan permanentes conflictos. Es relevante considerar que la definición de zona de libre comercio, unión aduanera y un mercado común implica en realidad la existencia de un sistema integrado de normas con necesarias relaciones entre sí. La ausencia de alguna de las partes (normas) o el mal funcionamiento de la relación entre ellas no produce sólo un deficiente funcionamiento del sistema sino que puede determinar la inexistencia del mismo.
Nada se puede lograr esperando que por el simple expediente de crear nuevas instituciones vamos a mejorar el funcionamiento del Mercosur, tampoco podemos imaginar que se logren los objetivos originales de los tratados después de diez años basados en el esfuerzo cotidiano de los funcionarios que tratan de hacer funcionar cotidianamente el Mercosur en la práctica sin los instrumentos necesarios. Si existe la voluntad política de profundizar la relación con los socios y reconocemos que las cosas no están funcionando como se preveía, redefinir los tratados en la dirección mencionada aparece como el mejor camino.
(*) Ex secretario de Industria




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