"Un delirio adolescente"
(Elisa Carrió salió ayer a reclamar prudencia del gobierno en el manejo del canje de deuda y calificó el proyecto oficial de pagar deuda del FMI con reservas para salir de la vigilancia del organismo como un delirio adolescente. Fue en diálogo con Rolando Hanglin en radio «Continental».)
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Elisa Carrió: Como está en juego la Argentina, me parece que hay que tener extrema prudencia. Ya demasiada imprudencia tiene el gobierno con sus propias internas y con su propia disputa de poder tomando como excusa la deuda, para que nosotros aumentemos el conflicto, sobre todo porque, si no arreglamos la deuda, el daño es para la Argentina, no para un gobierno en particular.
P.: Se supone que la disputa entre Lavagna y el presidente Kirchner o quien fuera ya está terminada.
E.C.: Eso no es cierto; las relaciones están quebradas, y espero que la necesidad y la racionalidad política los mantengan juntos hasta después del acuerdo.
P.: ¿Y después del acuerdo?
E.C.: Bueno, será otra cosa. El problema es que la interna no impacte sobre toda la Argentina, es decir, siempre se llevan puesto a la Argentina con sus internas, ojalá que ahora no sea eso.
P.: ¿Qué le parece esto de que el gobierno tiende a juntar reservas para, de repente, liquidar la deuda de un saque, cash, con el Fondo Monetario Internacional?
E.C.: Es un delirio adolescente. La verdad es que hay que tener mucho cuidado con estas cosas, porque quedarse sin reservas es altamente peligroso para la Argentina. Entonces, en esto de jugar desde las tribunas con el tema de p o l í t i c a exterior, la v e r d a d que es una locura. Yo nunca vi los papelones internacionales que estuvimos haciendo los últimos tres meses, nunca los vi y esperemos que se serenen, porque -vuelvo a insistir-no está en juego el capricho de un presidente, está en juego la Argentina. No estamos en Cuzco, no atendemos a los presidentes, nos peleamos con todos los presidentes del mundo. Así no se manejan las relaciones exteriores de ningún país por más dignidad que tenga, porque la dignidad no se defiende en una tribuna para ganar votos y de manera demagógica. La dignidad se defiende con principios y competencia. Si usted piensa que del acuerdo con China fueron ladeados la Cancillería y el Ministerio de Economía, y lo hicieron dos: el ministro De Vido y Ricardo Jaime, de Infraestructura.
P.: ¿Eso lo dice por el ministro De Vido, evidentemente.
E.C.: Absolutamente, el cajero de Kirchner.
P.: Si le dieran plenos poderes a Roberto Lavagna, que es un economista experto...
E.C.: Los países serios, por ejemplo, tomemos Brasil dentro de los latinoamericanos para no irnos más lejos, tienen una Cancillería extraordinaria; ésa es la gran diferencia. La diferencia no es el presidente, la diferencia es una Cancillería con gente preparada, acostumbrada, con negociadores externos, con empresarios con competencia para negociar, para acordar negocios; no son turistas que van al extranjero en un viaje presidencial a conocer China, se trata de empresarios que miden el riesgo.




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