5 de noviembre 2003 - 00:00

Adiestramiento piquetero ayer fueron 8.000 y esta vez en paz

Alrededor de 8 mil piqueteros del ala dura coparon ayer el centro de Buenos Aires. Amenazaban con ser muchos más, pero fue tranquilizador que la convocatoria se limitase a los activistas más duros, aunque menos en número. De todas formas, es una protesta que crece y con la que juega el gobierno, confiado en que podrá manejarla. Tranquilizó también que la manifestación fuera pacífica, lo cual le dio a la concentración el carácter de un entrenamiento, de un ejercicio de acción callejera como los que se han conocido en otras épocas y en otros países. La protesta impidió la circulación en la Avenida de Mayo que une el Congreso con la Casa de Gobierno. En una punta se hacía un juicio político a un miembro de la Corte; en la otra, el Presidente amenazaba con sanciones contra delincuentes y policías réprobos. En el medio, como si fuera otro planeta, cortes de calles, desorden, palos, enmascarados, manipulación de niños y mujeres para mostrar los dientes como si el Estado, con sus funcionarios encerrados en los dos palacios, se hubiera tomado una licencia.

Más de 30 organizaciones piqueteras y partidos y grupos de izquierda de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires ocuparon ayer el centro de Buenos Aires y generaron un caos vehicular. En el momento de máxima movilización se estimaba anoche que la concurrencia fue de 7.000 u 8.000 manifestantes. La dirigencia de éstos basó su protesta en el reclamo contra «la judicialización de la protesta», a propósito de la denuncia hecha por haber ocupado hace dos semanas el Ministerio de Trabajo, impidiendo la salida del ministro. Sin embargo éste, Carlos Tomada, curiosamente justificó ayer la manifestación en nombre del gobierno. Por su parte, los dirigentes del Movimiento Territorial Liberación (MTL), el Polo Obrero, el Movimiento de Jubilados y Desocupados (MIJD) que responden al barbudo Raúl Castells y la Coordinadora Aníbal Verón resolvieron no entregar el comunicado que tenían preparado en la Casa de Gobierno, y concluyeron la marcha sin violencia en el Obelisco.

•Otras organizaciones

Entre las organizaciones que marcharon en orden y sin generar incidentes, más allá de la congestión vehicular y las maldiciones que les echaron automovilistas y el transporte automotor, amén del comercio que se perjudicó, figuran el Bloque Piquetero Nacional, el Movimiento Territorial Liberación (MTL), el Polo Obrero, el Movimiento de Jubilados y Desocupados (MIJD) y el Movimiento Social de Trabajadores Teresa Vive. También se sumaron la Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, Futrade, Marabunta, Asambleas Populares Piquete y Cacerola, MTD Resistir y Vencer, y el Movimiento 29 de Mayo. La Correpi, MTD Evita, MTD 26 de Junio, Frente de Desocupados Eva Perón, Coordinadora de los Presos Políticos, Partido Obrero, Partido Comunista, Refundación Comunista, Izquierda Unida, el MAS, Quebracho, Juventud Guevarista, MTS y la Democracia Obrera, entre muchos otros.

•Procedencia

Arreados disciplinadamente desde todo el arco del Gran Buenos Aires y la Capital Federal -¿el Estado no conoce quién financia el transporte movilizador que los trasladó y ocupó buena parte de la avenida 9 de Julio, gene-rando el caos que se produjo?-, las organizaciones piqueteras marcharon en rechazo a «la judicialización de la protesta social y la creación de brigadas especiales para combatirla» -algo in-útil porque el gobierno dio marcha atrás en lo de la brigada y ayer Tomada aprobó la movilización-, y solicitaron un aumento salarial de $ 200 para los trabajadores privados y estatales, y para los jubilados», entre otras consignas demagógicas.

Observando la procedencia -Claypole, Glew, Guernica, Longchamps, Laferrere, Temperley, Florencio Varela, Quilmes, Don Orione, Almirante Brown y La Plata, entre otras-, el observador podría preguntarse ¿a quién votaron el pasado 27 de abril? cuando el peronismo organizado en el Gran Buenos Aires volcó la elección en favor de Néstor Kirchner. La izquierda en sus múltiples divisiones estuvo ayer presente, aunque se sepa que cuando hay elecciones no logran votos. Casi lo mismo que líderes piqueteros pro gobierno como Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete - ayer previsiblemente ausentes-, cuando se presentan a competir electoralmente. La plaza Constitución fue uno de los lugares elegidos para agruparse antes y, de paso, complicar el trabajo de boleterías y molinetes de paso, impidiendo el cobro del pasaje.

Más de la mitad eran adolescentes mal entrazados y muchas mujeres, algunas inclusive portando chicos muy chicos. Los bares y confiterías se vieron invadidos por quienes buscaban un baño y llenar botellas de plástico con agua. Nadie se los negó. Impresionaban mal por estar cubiertos con pasamontañas y pañuelos -además del garrote que portaban todos los varones-, los del grupo Quebracho.

En el plano salarial, en el documento no presentado al gobierno pidieron «el descongelamiento de sueldos de los estatales y jubilados, aumento salarial para los trabajadores ocupados y duplicación de los subsidios por planes sociales de $ 150 a $ 300» -no hablaron del aguinaldo-, y solicitaron «una jornada laboral de 6 horas, el fin de la flexibilización laboral, puestos genuinos de trabajo, el fin del trabajo en negro y un millón de puestos de trabajo para la obra pública y la vivienda».

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