Alberto Fernández salió ayer al rescate de la industria editorial con el lanzamiento del Plan Nacional de Lecturas que se propone “garantizar 180 lecturas posibles para los 180 días de clase”. Según la Cámara Argentina del Libro (CAL) la producción de ejemplares cayó un 45% en relación con 2016 afectada por la recesión y por la devaluación que disparó el precio de la importación del papel.
Alberto al rescate de industria editorial con Plan de Lecturas
El Presidente anunció la reedición de una colección de libros destinados a las escuelas primarias y secundarias junto al ministro de Educación, Nicolás Trotta. Todavía no tiene partidas asignadas. Apoyo de los gremios docentes en el último acto oficial del año en el Museo del Bicentenario
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Presentación. El Presidente estuvo acompañado por los ministros de Cultura, Tristán Bauer; de Educación, Nicolás Trotta; y de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo, entre otros.
Además de estimular la lectura como una experiencia cotidiana, el Plan se propone reactivar la industria editorial argentina, considerablemente afectada por la actual crisis económica. Para eso se pondrá en marcha la reedición de la colección “Leer por leer”, destinada a escuelas secundarias y de adultos, y se producirá una nueva serie de antologías para cada año de la escuela primaria. Bajo la premisa de que el 70% de los menores en situación de vulnerabilidad económica no han tenido la posibilidad de que alguien les lea un cuento, el objetivo central de esta iniciativa es garantizar el efectivo derecho a la lectura como herramienta para democratizar el conocimiento.
De la actividad participaron los ministros de Cultura, Tristán Bauer; de Educación, Nicolás Trotta; y de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo; la secretaria de Educación, Adriana Puiggrós; la subsecretaria de Educación Social y Cultural, Laura Sirotzky; y la coordinadora del programa, Natalia Porta López. También asistieron el presidente de la Cámara Argentina del Libro, Martín Gremmelspacher; y los secretarios generales de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), Sonia Alesso; de la Unión de Trabajadores del Estado (UTE), Eduardo López; del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), Roberto Baradel; y de la Federación Gráfica Bonaerense, Héctor Amichetti; entre otros representantes de sindicatos, de cámaras editoriales, de la comunidad educativa y autoridades provinciales.
Un Consejo Asesor, que será conformado por rectores, referentes literarios, editoriales y representantes de la comunidad educativa de las 24 jurisdicciones del país será el encargado de definir los acuerdos representativos en torno de las colecciones, los textos y las obras que formen el acervo del Plan.
El Presidente elogió ayer en la presentación realizada en el Museo del Bicentenario que se estimule “volver a la lectura”. “Empiezo por confesarme analógico; celebro pasar las hojas, subrayarlas, marcarlas, amo que un libro de papel me atrape y lo pueda disfrutar como lo disfrutamos muchos de nosotros en tiempos en donde se leen y se tienen los apuntes en pantalla”, expresó Fernández.
“No saben lo lindo que son estos actos, no saben lo que los disfruto...”, dijo el Presidente al disculparse con el auditorio por llegar tarde debido a que, dijo, estaba esperando a Trotta, y el ministro ya estaba en el Museo para el acto. “Hubiera venido volando”, enfatizó Fernández, y sostuvo que “no hay nada más lindo que pasar un tiempo con los creadores”, ya sea de la música, las letras, la pintura, la escultura o el baile. En cuanto al Plan de Lectura, se expresó a favor de sumar “la poesía de Borges a estos libros para que lean los chicos, como también hay que llevar la poesía de María Elena Walsh, y los cuentos cortos de Historias de cronopios y de famas, de (Julio) Cortázar”. “Yo que soy un cronopio me encantaría que cada argentino descubra qué es, si es un cronopio o un fama”, apuntó, y calificó de “maravillosa obra” la de Cortázar.




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