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Raúl Alfonsín
El sábado, luego de un confesionario donde los intendentes contarán las penas y bondades de gobernar pedacitos de una territorio donde hace casi dos décadas reina el peronismo, los rebeldes darán un paso más hacia la escisión: nombrarán una conducción colegiada de su sector.
La disidencia, que responde indistintamente al mote de Grupo Olavarría o FAR (Frente de Apertura y Renovación), definirá una mesa de ocho integrantes, uno por cada sección electoral.
Hay butacas garantizadas para Héctor «Cachi» Gutiérrez por la Segunda Sección y Mario Meoni por la Cuarta. También estará Gustavo Posse por el conurbano norte (de allí es García, el otro cacique con peso seccional) y es uno de los principales fogoneros de la movida.
En el conurbano sur, en cambio, no surgen figuras puestas: se anotan Silvia Caprino, que manda en la UCR de La Matanza, y Juan Manuel Casella, que el jueves, cena de por medio, ratificó su pertenencia al núcleo disidente.
•Sureños
Por el Sur, la silla será para la senadora Graciela De Leo o el diputado Juan Pedro Tunessi y por la Séptima llegará un Eseverri -el padre e intendente de Olavarría, Helios o el hijo José, legislador-. En la Quinta buscan nombre y en La Plata abundan los autopostulados.
Quizá, para evitar que el debate se extienda más allá de la medianoche, se pacten dos emisariospor región y todos -o casi todos-podrán volver felices a sus casas.
Más allá de eso, significará desconocer el mando que el año pasado asumió Margarita Stolbizer, dama de Morón que llegó al cetro del Comité Provincia con el «sponsoreo» de Storani y Moreau luego de festejar 10% de votos que recolectó en la general de setiembre de 2003.
Igual, los detractores de la FAR presumen que ese comando se resquebrajará a poco de andar. «Los fundamentalistas, Posse y los Eseverri, quieren romper el partido y la mayoría no los va a acompañar», especulan cerca de Alfonsín y avalan desde el Comité Provincia. A aquellos dirigentes le imputan, como una maldición, su tendencia de arrimarse a Ricardo López Murphy.
• Crucificado
«Quieren obtener patente de corso para hacer negocios electorales con cualquiera», se abalanzó Moreau desde Montevideo y crucificó a Posse: «En vez de querer romper el partido, debería preocuparse por saber por qué secuestran a dos o tres chicos cada quince días en San Isidro».
Al margen de la certeza del acercamiento de Posse a López Murphy -habría que agregar que también tiende puentes con Mauricio Macri, Jorge Sobisch y la UCeDé de Hugo Bontempo-, los rebeldes se ilusionan con una «convocatoria amplia» que incluya además al ARI de Elisa Carrió.
En 10 días, en Junín, habrá un primer ensayo de esa confluencia: en un Congreso de jóvenes radicales habrá invitados del ARI y Recrear. Pero la amplitud tendrá un límite: «Nada de peronismo reciclado ni de riquismo ni de Patti», avisan para los desprevenidos.




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