29 de julio 2005 - 00:00

Alfonsín vs. Stolbizer: por el "bronce" o la renovación

Raúl Alfonsín y Margarita Stolbizer pulsearán el domingo por el control de la UCR bonaerense, uno para ratificar un dominio que retiene desde hace décadas, la otra con la intención de iniciar una «nueva era».
Raúl Alfonsín y Margarita Stolbizer pulsearán el domingo por el control de la UCR bonaerense, uno para ratificar un dominio que retiene desde hace décadas, la otra con la intención de iniciar una «nueva era».
Alfonsín cabalgará el domingo el desafío de ratificar si, a pesar del tiempo y las derrotas, perdura como comandante de la UCR bonaerense, núcleo desde el cual en los años '60 cimentó un dominio partidario que lo tiene en la cima del poder desde hace dos décadas.

Enfrente se le plantó, rebelde y provocadora, Margarita Stolbizer, hija política predilecta de uno de sus hijos políticos predilectos; Federico Storani, que ante ese dilema eligió el cobijo paternal antes que el respaldo a su propio vástago.

Para transparentar su objetivo, la dama de Morón -que renunció a ser candidata a senadora y diputada- se anotó para combatir personalmente a Alfonsín como cabeza de una lista propia de delegados al Comité Nacional de la UCR enfrentada a la del ex presidente.

Se trata, en realidad, de un intento por esmerilar la pretensión de Alfonsín de, en diciembre próximo, competir por la jefatura de la UCR nacional, cargo al que, con respaldo de Angel Rozas y otros jefes de las provincias del interior, también aspira Stolbizer.

Embarullados, en el radicalismo, manotean un enfoque psicológico para explicar sus devaneos: «El hijo puede criticar a su padre pero nunca lo jubila. Lo hace el nieto», dicen para ficcionar un esquema donde Alfonsín es el padre/ abuelo, Storani el hijo y Stolbizer la nieta.

• Derrotados

La historia, según como se lea, refuta o confirma esa hipótesis. Hace 12 años, en 1993, Storani y Juan Manuel Casella se opusieron a que el ex presidente compita, como el domingo próximo, como delegado al Comité Nacional. Fueron a la interna y perdieron.

Semanas más tarde,
Alfonsín fue proclamado jefe de la UCR y horas antes de asumir enhebró el pacto de Olivos con Carlos Menem.

Sudando malicia, quienes agitan contra el caudillo de Chascomús, fuerzan un paralelismo y alertan sobre un, casi caricaturesco, pacto de Olivos II.

Debajo de esas conspiraciones de licor y café, hay temores más mundanos:
Stolbizer hizo aletear sobre las cabezas de los caciques de la UCR oficial (Alfonsín, Storani y Leopoldo Moreau) el fantasma del fraude y pidió veedores para controlar la elección.

Es tan engorrosa la interna radical que, para no perderse en sus laberintos, hay que bosquejar una guía. Veamos:

• El domingo, en toda la provincia, se eligen los candidatos a senadores y diputados bonaerenses, concejales y consejeros escolares en los 134 distritos de Buenos Aires. Es una primera abierta sobre el padrón general.

• En paralelo, se vota para autoridades partidarias -mesa de Conducción del Comité Provincia- y delegados al comité nacional de la UCR. Sólo pueden votar los afiliados registrados en el padrón habilitado por la justicia electoral, que ronda las 800 mil personas.

• Pero, aún coincidentes en el tiempo, cada uno de los comicios tendrá su propia urna e incluso lugares de votación diferentes. Así y todo, la Junta Electoral provincial, habilitó que los pliegos de autoridades partidarias y la de cargos electivos puedan ir pegados en una misma boleta.

• Podría ocurrir lo siguiente: un afiliado va a votar para diputados por su sección, elige una boleta de la cuál debe arrancar el tramo de autoridades partidarias para luego salir de ese cuarto oscuro e ir a otro a sufragar el resto de la lista.
Debería habilitarse ya un 0-800-brújula-radical.

• Como si semejante travesía no fue agotadora, puede ocurrir que el domingo 7 -una semana después de votar para cargos provinciales y jefes de la UCR- los afiliados deban concurrir, otra vez, a elegir candidatos para diputados nacionales.

• Si lo operativo resulta confuso, lo político es un jeroglífico. En dos de las ocho secciones de la provincia, hay listas de unidad de cargos electivos donde figuran aliados sectores que se enfrentan en la interna partidaria. En otras, se combaten en las secciones algunos que comparten boleta en la primaria por la conducción de la UCR.

• Además de que es difícil pronosticar cuántos votaron en la interna, semejante mejunjede alianzas cruzadas hace imposible cualquier pronóstico medianamente certero. En la UCR oficial arriesgan, mirando el duelo
Alfonsín-Stolbizer, que el ex presidente se impondrá por 60% o 70% de los votos. En cualquier de los casos, Margarita lograría el pasaporte al comité nacional y, aceptado por el propio oficialismo, haría una elección considerable.

• De ese torbellino, puede despejarse lo siguiente:
1- Alfonsín, Moreau y Storani ratificaron su alianza histórica que se derrama a buena parte de las secciones y a la lista de diputados nacionales que encabeza Pedro Azcoitti. 2- Stolbizer, con sus «Margaritos», ató alianzas con el Grupo Olavarría residual (¿cómo se llama ese sector ahora que los Eseverri se abrazaron a Kirchner y Solá?) que, por otro lado, en algunos lugares (la cuarta sección donde Mario Meoni se alió con el storanista Marcelo Elías) pero no respalda la lista de diputados nacionales de Stolbizer que postula a Francisco «Pancho» Ferro. 3- Un grupo más o menos caudaloso -entre ellos Gustavo Posse y Enrique «Japonés» García- del GO se abstiene plenamente de participar. 4- Ricardito Alfonsín tributará a la postulación de su padre pero lleva listas propias a nivel nacional y en la quinta sección contra los aliados de Alfonsín.

Dejá tu comentario

Te puede interesar