10 de noviembre 2004 - 00:00

Algo positivo: el Gobierno hace agonizar al piqueterismo

El ingenio de Raúl Castells para animar sus algaradas callejeras se destacó ayer en Capital Federal cuando se hizo acompañar por un militante que lucía, para escarnio de muchos, una careta de Néstor Kirchner.
El ingenio de Raúl Castells para animar sus algaradas callejeras se destacó ayer en Capital Federal cuando se hizo acompañar por un militante que lucía, para escarnio de muchos, una careta de Néstor Kirchner.
No le bastó a Raúl Castells comparar su regreso con el de Juan Perón: ayer, apenas llegado a la terminal de Retiro, tras su exilio forzado en Chaco, el piquetero que más incomoda a Néstor Kirchner multiplicó su misticismo y se declaró «cada vez más parecido» a Ernesto Che Guevara.

Tras más de dos meses de detención en el Chaco -primero, en una alcaidía; después, en un hospital-, Castells fue recibido por sus seguidores en Retiro, donde encabezó un improvisado mitin para luego iniciar una marcha por las calles porteñas con el Congreso como destino final. La Policía impidió que cortara calles, habilitando siempre una parte de la calzada para la protesta.

Allí, con menos estruendo del esperado, piqueteros, gremios -como la CTA-, partidos de izquierda y distintas organizaciones sociales -desde el CELS hasta Correpi-se concentraron para apoyar la sesión especial convocada para debatir una ley que otorga una amnistía a «luchadores sociales».

Pero esa avanzada tropezó a poco de empezar: sólo 25 diputados (el quórum para sesionar es de 129- bajaron al recinto. Ni siquiera se logró la presencia de los 40 diputados que, con su firma o su venia, habían acompañado el proyecto de Ariel Basteiro y Patricia Walsh (ver recuadro).

• Fracaso

Castells se plegó a la ceremonia callejera, pero, a poco de llegar, desde adentro se informó que la convocatoria había fracasado. Entonces, el piquetero del MIJD recién decidió marcharse a su casa del conurbano, en Villa Albertina, partido de Lomas de Zamora.

Allí permanecerá hasta el sábado, cuando debería regresar a Chaco, ya que pudo viajar a Capital Federal porque obtuvo un permiso judicial por 96 horas. Como se sabe, Castells tiene una causa pendiente en esa provincia, denuncia que derivará en un juicio oral.

De todos modos, esa autorización no le impide desarrollar actividad política. De hecho,
hoy reunirá a la cúpula del MIJD para analizar la agenda de protesta hasta fin de año y el diseño de la estrategia política pensando en las elecciones de 2005.

Ante la tropa más fiel, contará, entre otras novedades, que inició conversaciones con dirigentes del PJ, enfrentados con Kirchner y que posiblemente se sumen al Frente de Trabajadores, el partido con el que espera hacer competir a su esposa
Nina Peloso el año próximo. Pero la ronda de reclamos comenzó ayer, apenas Castells bajó del micro.

• Visita

Antes de llegar al Palacio Legislativo, la recepción piquetera -unas 4.000 personas, según los organizadores; 2.000, según la Policía-«visitó» el Ministerio de Trabajo, donde dejó un petitorio para que se aumenten los planes sociales de $ 150 a $ 350 y, a fin de año, se pague un « aguinaldo» piquetero.

El año pasado, el gobierno otorgó
un plus de 50 pesos para los casi 2 millones de desocupados que cobraban planes sociales. Castells y el resto del abanico piquetero pretenden que ese pago vuelva a realizarse. Pero, por ahora, el Ejecutivo no tomó una decisión.

Ayer, de paso por la cartera que conduce
Carlos Tomada, el MIJD elevó el pedido del aguinaldo, el cual comparte el resto de las agrupaciones piqueteras que lo incluyeron en un petitorio donde figura, además, el aumento de los salarios y de los planes sociales.

Pero, a diferencia de sus excursiones anteriores,
Castells se topó con otra política oficial. En Retiro, sus seguidores estuvieron custodiados por uniformados que luego los siguieron a lo largo de toda la movilización por el centro porteño.

Fue un argumento más para que el piquetero desate una tormenta verbal contra Kirchner. «Hicimos hocicar a este gobierno que hasta nos ofreció cargos para que nos calláramos», dijo Castells.

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