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El ingenio de Raúl Castells para animar sus algaradas callejeras se destacó ayer en Capital Federal cuando se hizo acompañar por un militante que lucía, para escarnio de muchos, una careta de Néstor Kirchner.
• Fracaso
De todos modos, esa autorización no le impide desarrollar actividad política. De hecho, hoy reunirá a la cúpula del MIJD para analizar la agenda de protesta hasta fin de año y el diseño de la estrategia política pensando en las elecciones de 2005.
Ante la tropa más fiel, contará, entre otras novedades, que inició conversaciones con dirigentes del PJ, enfrentados con Kirchner y que posiblemente se sumen al Frente de Trabajadores, el partido con el que espera hacer competir a su esposa Nina Peloso el año próximo. Pero la ronda de reclamos comenzó ayer, apenas Castells bajó del micro.
• Visita
Antes de llegar al Palacio Legislativo, la recepción piquetera -unas 4.000 personas, según los organizadores; 2.000, según la Policía-«visitó» el Ministerio de Trabajo, donde dejó un petitorio para que se aumenten los planes sociales de $ 150 a $ 350 y, a fin de año, se pague un « aguinaldo» piquetero.
El año pasado, el gobierno otorgó un plus de 50 pesos para los casi 2 millones de desocupados que cobraban planes sociales. Castells y el resto del abanico piquetero pretenden que ese pago vuelva a realizarse. Pero, por ahora, el Ejecutivo no tomó una decisión.
Ayer, de paso por la cartera que conduce Carlos Tomada, el MIJD elevó el pedido del aguinaldo, el cual comparte el resto de las agrupaciones piqueteras que lo incluyeron en un petitorio donde figura, además, el aumento de los salarios y de los planes sociales.
Pero, a diferencia de sus excursiones anteriores, Castells se topó con otra política oficial. En Retiro, sus seguidores estuvieron custodiados por uniformados que luego los siguieron a lo largo de toda la movilización por el centro porteño.
Fue un argumento más para que el piquetero desate una tormenta verbal contra Kirchner. «Hicimos hocicar a este gobierno que hasta nos ofreció cargos para que nos calláramos», dijo Castells.




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