21 de noviembre 2002 - 00:00

Amadeo transpiró, pero será embajador

"¡Zafé!", gritó Eduardo Amadeo ayer, al entrar sin aviso al comedor de la Casa de Gobierno donde reposaba Eduardo Duhalde. Como alumno que se sacó un felicitado, pidió brindar porque había superado el durísimo examen de los senadores en la Comisión de Acuerdo. Debía aprobarlo para reemplazar a Diego Guelar como embajador en Washington.

Los miembros de esa comisión se reclutan entre senadores que tienen pasiones ocultas, de variada espiritualidad, ligadas con el arte y ciencia de la diplomacia. Se les nota cuando compiten, como en la prueba de ayer, en el conocimiento de los reglamentos o del lenguaje de las entrelíneas que manejan los hombres del servicio exterior.

Eduardo Menem
, esperable, le aguó la mañana al vicejefe de Gabinete con preguntas inoportunas. «¿Está de acuerdo en la forma en que se lo ha relevado al embajador Guelar, sobre quien nunca hubo ninguna queja en los Estados Unidos?», dijo interesado en la suerte de un funcionario al que han echado por menemismo explícito.

Amadeo
echó el resto en la que, creyó, sería la principal objeción y dio una primicia: «El Presidente ha querido cambiar el perfil del embajador. ¿Qué quiere? Quiere alguien que pueda dar una mano en la renegociación de la deuda externa».

Esta frase despertó a Carlos Verna: «¿Qué va a hacer usted? ¿No será la tercera vía?». Amadeo creyó que se trataba de una broma, pero le explicó el pampeano: «Ya tenemos al ministro de Economía, al Central, ahora usted. ¿No son muchos?».

Verna
no lo quiere a Amadeo porque cree, como muchos senadores, que habló de más en la crisis del presunto soborno por la ley Barrionuevo, pero E. Menem lo superó en la mortificación. «¿Usted no tiene contratos como consultor?» El concursante relató que en el pasado había sido consultor de empresas y del BID, organismo del cual es ahora asesor externo pero sin contrato. «Y tengo una amistad íntima con Enrique Iglesias», remató.

Sonia Escudero
insistió: «¿Usted no habló de los sobornos en esta casa?». Amadeo la cruzó: «Sobre eso ya declaré en la comisión respectiva y no tengo más nada que decir».

E. Menem
no bajó las banderas y objetó cual experto: «Usted sabe que un embajador en los Estados Unidos no es acreditado hasta que el presidente no recibe a los que están en funciones y lo hace reuniendo a tandas de nueve embajadores. ¿Cuándo cree que va estar en funciones?».

Amadeo
da otro dato: «El pedido de plácet está dado y espero la resolución de esta Cámara. Creo que en 25 días voy a estar ya en Washington».

E. Menem
: «Pero va a estar en funciones recién cuando lo reciba el Presidente. Eso puede ser en enero. ¿Cuánto tiempo va a ser embajador? ¿Dos meses? ¿Cómo acepta eso?».

Amadeo: «... Bueno, quizás un tiempo más, hasta mayo. Y (sonríe) espero que el nuevo presidente me confirme».


E. Menem: «¿Cómo que lo confirme? Usted conoce la Constitución, sale el Presidente, usted cesa. Lo que pase después es una nueva designación del nuevo presidente».


• Amiguismo

Esta mención hizo brotar de gozo a Antonio Cafiero -en realidad el mejor amigo de Amadeo en esa comisión, aunque había permanecido mudo ante el escarnio: «No tengo la menor duda de que el nuevo presidente, en mayo, va a confirmar al licenciado Amadeo».

Escudero
echó mano de lo que no resiste la lupa, lo que escribió Amadeo cuando era feliz e indocumentado. «Licenciado Amadeo -papeleó sobre la mesa la salteña-. ¿Usted escribió en este libro que tengo ante mis ojos que no había que pagar la deuda cuyo pago exige, como decía usted, el im-pe-ria-lis-mo?»

Amadeo
cerró los ojos y coronó el número: «He dicho eso antes y lo digo ahora: no hay que pagar la deuda si eso arriesga el hambre de la gente». Les tapó la boca a todos de tan comprensivo que estuvo.

E. Menem: «Disculpe, licenciado. ¿Usted no está vinculado a los contratos con consultoras que firmó este gobierno y que fueron tan criticados?».


Amadeo: «Yo no tengo nada que ver con esas decisiones».


E. Menem: «Lo hicieron funcionarios de este gobierno».


Respuesta de Amadeo para entendidos: «Tengo mucho respeto por el ex ministro Jorge Remes Lenicov... y también con Roberto Lavagna, de quien soy amigo íntimo».

Jorge Busti
, presidente de la comisión, creyó que era suficiente y desalojó a los curiosos, y al examinado, que se retiró con sus acompañantes, el embajador Fernando Petrella y el lobbysta de la Cancillería, Fulvio Valerio Pompeo. El entrerriano explicó a la comisión que la prisa pedida por el Presidente obligaba a que se tratase el pliego de Amadeo sobre tablas en la sesión de hoy.

Raúl Usandizaga
se apuró a dar la aprobación en nombre del bloque radical (no estaba presente su jefe, Carlos Maestro; tampoco el peronista José Luis Gioja). Su colega de bancada Jorge Agúndez planteó disidencia por creer que el cambio de embajador responde a internismos peronistas.

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