Néstor Kirchner anunció el Plan Federal de Seguridad, junto a Gustavo Béliz y Alberto Fernández. Fue acompañado por gobernadores como Felipe Solá, Gildo Insfrán, José Manuel de la Sota, José Luis Gioja, Mario Das Neves, Jorge Obeid, Angel Maza y Sergio Acevedo.
Kirchner advirtió anoche que «el delito es delito, sea de guante blanco, de derecha, de centro o de izquierda». Agregó en el mensaje leído que «los valores de orden y la seguridad deben convivir con la libertad» y que «no caben luchas por el protagonismo y no debemos confiar en actitudes mesiánicas», subrayó el Presidente, al presentar el Plan Federal de Seguridad en el salón Blanco de la Casa de Gobierno. Kirchner resaltó que «no sirvela eficacia con corrupción» y dejó sentado que el control de la seguridad interior en el país «lo van a ejercer las fuerzas de seguridad», con lo que ratificó la vigencia de la Ley de Seguridad Interior. «Vamos a ser inflexibles. La gente tiene que mirar a sus fuerzas de seguridad con tranquilidad», remarcó -un objetivo de árido cumplimiento, al observar la actitud de la sociedad en las últimas marchassubrayando que «el Estado debe ser esclavo de la Constitución».
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La ratificación de la vigencia de la Ley de Seguridad Interior tuvo su correlato con una ausencia de definiciones acerca de la cesión de tres predios militares para ser usados en territorio bonaerense como cárceles: Arana, Magdalena y Marcos Paz. Sólo se mencionó a las Fuerzas Armadas como colaboradoras del plan presentado a través del Centro de Investigaciones de las FF.AA. (CITEFA), que tendrá a su cargo la construcción de 4 simuladores de tiro.
En el Salón Blanco se había dispuesto, además de la platea habitual, un nutrido grupo de sillas doradas, donde fueron ubicados de un lado el gabinete nacional y algunos secretarios, y del otro los gobernadores de provincias y el jefe de Gobierno de la Ciudad. No pareció faltar nadie entre los primeros -Aníbal Fernández, José Pampuro, Roberto Lavagna, Rafael Bielsa, Daniel Filmus, Carlos Tomada, Ginés González García, Alicia Kirchner y Julio De Vido-, mientras que en la platea se ubicaron personalidades como León Arslanian, Osvaldo Cornide, Rodolfo Gil Lavedra, Javier Castrilli, María Laura Leguizamón,Abel Fleitas Ortiz de Rozas, Carlos Kunkel, Eduardo Luis Duhalde, Norberto Quantín, Roberto Azaretto, Alberto Abad, el senador Marcelo Guinle, todos los jefes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; Torcuato Di Tella y Carlos Zannini también fueron ubicados.
• Reserva
Los jefes de las FF.AA. aguardaron el inicio del acto en las oficinas de la Casa Militar; en tanto que los de Seguridad directamente esperaron sentados en la platea. Ninguno supo nada del contenido integral del plan. Pero no fueron los únicos. Tampoco sabían una letra los gobernadores que, esperanzados en la posibilidad de hablar con el Presidente, aguardaron casi una hora en la sala de edecanes. Fue inútil. Los hicieron pasar al Salón Blanco cinco minutos antes de comenzar el acto, y Kirchner se limitó a saludarlos.
Los mandatarios provinciales peronistas estuvieron casi todos: José Manuel de la Sota (Córdoba), Juan Carlos Romero (Salta), Angel Maza (La Rioja), Eduardo Fellner ( Jujuy), Carlos Rovira ( Misiones), Felipe Solá (Buenos Aires), Jorge Obeid (Santa Fe), Sergio Acevedo (Santa Cruz), Mario Das Neves (Río Negro), José Luis Gioja (San Juan), Gildo Insfrán ( Formosa), Carlos Verna (La Pampa), José Alperovich (Tucumán), la vicegobernadora de San Luis, Blanca Reneé Pereyra; y el interventor en Santiago del Estero, Pablo Lannuse y el radical Jorge Colazzo (Tierra del Fuego). Todos fueron ubicados en otra ala de sillas, a la izquierda del Presidente.
Al frente se sentó Kirchner, flanqueado por el vicepresidente, Daniel Scioli, el jefe del Gabinete de ministros, Alberto Fernández, y Gustavo Béliz, que tuvo a su cargo la lectura del plan.
De entrada, Béliz, anunciando el Plan Estratégico de Justicia y Seguridad 2004/2007, dio la impresión de que buscó aliados y tiempo para la instrumentación: primero dijo que mañana miércoles se iniciará una serie de rondas de « consultas públicas» para el definitivo diseño de lo que será una « política de Estado federal», es decir, respetando las autonomías provinciales. Anticipando que será convocado el Consejo Nacional de Seguridad Interior, después agregó que el plan «no es una lámpara de Aladino» que resolverá todo en un instante, desalentando de entrada el exceso de expectativas por la inmediatez en los resultados.
El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos precisó que se tratará de un plan plurianual -no faltó quien recordara el fallido plan, también plurianual, de reforma de las FF.AA., que se aprobó por unanimidad en el Congreso-, y que por lo tanto su vigencia iría más allá de 2007. Y que éste requerirá una «inédita inversión pública».
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