8 de septiembre 2004 - 00:00

Amenazan piqueteros pese a llamado oficial a "convivir"

Raúl Castells
Raúl Castells
Esta semana los piqueteros marcharán a la plaza del Congreso para reclamar por los trabajadores sociales presos (así los llaman ellos), mientras Néstor Kirchner buscaba ayer capitalizar políticamente los límites impuestos ahora por la Policía a los grupos organizados de desocupados. Estos preparan, además, un plan de lucha que se inicia el lunes próximo y concluye al día siguiente en Plaza de Mayo.

La CTA del burócrata Víctor de Gennaro, organismos de derechos humanos, partidos políticos del amplio espectro de la izquierda y organizaciones piqueteras como Aníbal Verón y Teresa Vive marcharán el viernes al Congreso por el desprocesamiento y la amnistía para los presos políticos. Así lo expresó ayer Gustavo Giménez, de Teresa Vive, a este diario. No estarán el MIJD, el Polo Obrero ni los grupos afines al gobierno. Por su parte, el Presidente aseguró que espera «recuperar la convivencia» con las organizaciones piqueteras que impulsan manifestaciones callejeras y sostuvo que siempre fue defensor de «la protesta democrática». Algunas ya conviven con el gobierno, como la del piqueblando Luis D'Elía -que comenzó a abrir el paraguas anticipando que será detenido por haber ocupado y asolado la Comisaría 24ª de la Boca-, y Luis Ceballos, de Barrios de Pie, que limitan su actividad a acciones que resulten funcionales a los intereses del gobierno. Como criticar a Raúl Castells -detenido en el Chaco por ocupar el Casino local-, del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), por ejemplo.

• Omisión

En este sentido, Kirchner aseguró que el gobierno demostró «absoluta autoridad moral» al intentar resolver los planteos de ese sector «en un marco de convivencia» a partir de una «actitud de contención». No se refirió, claro, a los desmanes producidos en la Legislatura porteña y la Comisaría 24ª.

«Demostramos una absolutaautoridad moral ya que hemos tenido toda la voluntad de encontrar un marco de convivencia que dé una actitud de contención y para resolver los problemas entendiendo y buscando un camino de plena convivencia», manifestó

Kirchner
al ser consultado sobre el modo en que el gobierno aborda ahora el tema de las protestas callejeras. El jefe de Estado sostuvo que «siempre» ha defendido «la actitud de protesta democrática».

En las últimas movilizaciones de activistas realizadas en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, las fuerzas de seguridad desplegaron fuertes operativos con el fin de apuntar a la disuasión de eventuales episodios de violencia y a la dispersión de manifestantes en caso de que se registraran incidentes. Eso fue lo que ocurrió el martes de la semana pasada en la Plaza de Mayo, cuando manifestantes de Quebracho y de la CTD Aníbal Verón (brazo piquetero de esa agrupación) protagonizaron incidentes frente al Ministerio de Economía, en repudio a la presencia en el país del titular del FMI, Rodrigo de Rato. Aunque la mayor parte recuperó la libertad, fueron detenidos ese día más de 100 activistas de izquierda armados de garrotes, caños, piedras y gomeras.

Esta manera de abordar el gobierno las protestas pudo verse también el lunes y ayer en la estación ferroviaria de Constitución, donde fue montado un cordón con más de 60 efectivos de los Servicios Especiales de Transporte de la Policía Federal, para prevenir los bloqueos a las boleterías por parte de grupos piqueteros. Los del Polo Obrero le aclararon a este diario ayer que ellos no participaron. Y que, en cambio, estaban allí «no
por las boleterías sino por las internas en la Fraternidad», señaló un correligionario de Néstor Pitrola.

Claro que los del PO y del MIJD de
Castells ya hicieron esta semana su gimnasia prerrevolucionaria. Reclamaron el lunes, cada uno por su lado en la Capital Federal, por la liberación de los piqueteros detenidos el viernes pasado en Caleta Olivia, con actos de protesta frente a la Casa de la Provincia de Santa Cruz. En ese lugar, los grupos expresaron su «indignación, repudio y preocupación por la ola de detenciones contra dirigentes sociales que lanzó el gobierno de Kirchner, intentando detener las movilizaciones de protesta». Los piqueteros detenidos participaron en los últimos días de varias tomas de la empresa Terminales Marítimas Patagónicas (Termap), en Caleta Olivia, Santa Cruz, reclamando trabajo.

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