14 de agosto 2003 - 00:00

Aprobó Diputados anoche juicio político a Moliné

La Cámara de Diputados aprobó anoche la polémica acusación contra el juez de la Corte Suprema Eduardo Moliné O'Connor. Los legisladores reiteraron el error de cuestionar al magistrado por sus fallos, cuando esto es claramente anticonstitucional. El dictamen obtuvo el respaldo de la mayoría de los bloques del peronismo -con excepción de algunos diputados identificados con el menemismo-, el radicalismo y el ARI. El tema pasará ahora al Senado, donde se decidirá si se destituye o se absuelve al ministro de los cargos. Los argumentos utilizados contra Moliné fueron los mismos que sirvieron para arremeter y desplazar del tribunal a Julio Nazareno: los casos Meller, Macri y Magariños, de los cuales se desprendieron diez acusaciones que pusieron en tela de juicio la conducta del ministro. Sospechosamente, los legisladores se «guardaron» dos casos que todavía no tienen dictamen y que podrían ser utilizados más adelante contra el juez. Ayer, Moliné reiteró que no renunciará y que está dispuesto a ejercer su defensa en el Senado.

La Cámara de Diputados votó anoche la acusación contra Eduardo Moliné O'Connor por mal desempeño en sus funciones en los casos Macri, Meller y Magariños. En la segunda parte de una sesión casi en continuado -venían de anular la Obediencia Debida y el Punto Final para reabrir juicios contra militares la velada previa-, el PJ, el ARI de Elisa Carrió, la izquierda en general y -ahora-la UCR y el Interbloque Federal de provinciales (con excepciones) volvieron a congraciarse ayer con el gobierno de Néstor Kirchner, que busca nuevas vacantes en la Corte Suprema. A las 23.20 el enjuiciamiento se aprobó por 164 votos a favor, 20 en contra y 4 abstenciones.

El caso ingresa a la etapa decisiva: pasa a consideración del Senado donde deberá sustanciarse la parte final del juicio político. Es decir que quedará en manos de la Cámara alta absolver o destituir al ministro del máximo tribunal, con la misma mayoría de 2/3 que se necesitaba ayer. En el ínterin, los senadores tendrán que resolver si corresponde o no suspender al juez, tal cual demandan los diputados en su resolución.

Así como insistieron el día anterior en la nulidad insanable de las leyes del perdón, los oficialistas decidieron ayer posponer el tratamiento de proyectos económicos y le dieron prioridad a Moliné, sin demasiados argumentos. Al parecer, querían seguir haciendo méritos a ojos de Kirchner y promocionarlo por medios varios. Para no aburrir a la audiencia, combinaron con la oposición restringir el segundaje de micrófono. Lo que no pudieron fue silenciar o pactar abstenciones con los rebeldes, animados, entre otros, por Oscar González, Olijela del Valle Rivas, Juan Carlos López, Ricardo Quintela y Alejandra Oviedo, quienes se juramentaron a desestimar el enjuiciamiento. Adelantaron la abstención algunos miembros del Interbloque Federal, si bien Alberto Natale (PDP) acompañó a la mayoría (renegando de que se acuse a Moliné por las sentencias).

•Argumentos

Por supuesto, quienes más se explayaron fueron Ricardo Falú (PJ-Tucumán) y la riojana Oviedo, impulsores de los dictámenes de mayoría y de minoría, respectivamente (hubo otro despacho que coincidió con el rechazo de Oviedo a la embestida, a cargo del misionero Juan Carlos López, quien se abstuvo de hacer uso de la palabra). Hasta Elisa Carrió, líder del ARI, se avino a restringirse a 10 minutos frente al micrófono -y lo hizo público, previsiblemente-, a cambio de garantizarse la aprobación de los cargos.

En nombre de la Comisión de Juicio Político, Falú prefirió exhibir argumentos jurídicos, pero sobre todo políticos. Acerca de cada una de las causas se explayaron los radicales Carlos Iparraguirre ( Meller) y Juan Jesús Minguez ( Magariños) y el peronista Guillermo Johnson ( Macri). De hecho, Falú terminó su alegato con un mensaje para Moliné: « Ni usted ni el Poder Judicial son víctimas de persecución política o de un intento de terminar con la independencia del Poder Judicial, de eso ya se ocupó usted mismo». El legislador tucumano contradijo al defensor del juez, el constitucionalista Gregorio Badeni, y a quienes coinciden en que la comisión lo juzga por el contenido de la sentencia. «Este dictamen no tiene por finalidad merituar el acierto o error de los fallos judiciales ni vulnerar la independencia del Poder Judicial», subrayó.

Oviedo
, que está convencida de que se mezcló en este trámite la campaña porteña que enfrenta a Mauricio Macri con Aníbal Ibarra (aliado del kirchnerismo y de Carrió), fue la única voz que planteó la nulidad del proceso y que denunció un virtual «linchamiento» contra Moliné.

Con un discurso contundente, la delegada del PJ de La Rioja ironizó que «así como varios colegas querían inaugurar la figura del diputado arrepentido, yo propongo instaurar la del diputado coherente». Oviedo reivindicó así que votaría en idéntico sentido al del año pasado, cuando se debatió el juicio político al conjunto de jueces. Oviedo y otros peronistas (alrededor de una veintena que asistió a la sesión o que prefirió refugiarse en un piadoso faltazo) mantuvieron el voto, a diferencia del grueso de sus compañeros que, de salvar a Moliné en 2002, ahora lo crucificaron en primera instancia.

La diputada advirtió que «
existe un desdoblamiento injustificado del proceso», al recordar que se trataba el dictamen de 3 causas y 10 cargos, cuando, al parecer, « nos estamos guardando una carta extorsiva porque queda pendiente otro dictamen» sobre Leiva-Moneta y supuesta presión a testigos.

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