La polémica que desató Jorge «Topo» Devoto al lado de Rafael Bielsa por la contratación de una agencia de publicidad para la campaña electoral terminó por reordenar políticamente el entorno del canciller. Devoto debería pagar ahora el costo de su temperamento en beneficio del secretario de Culto, Guillermo Oliveri. Este peronista histórico de la Capital pasaría ahora a ser el jefe único de una campaña que, hasta ahora, sólo venía coordinando, en combinación con Alberto Fernández, el jefe de Gabinete. Importante desafío el de Oliveri, quien debe remontar la cuesta de los sondeos de opinión, por más que en el gobierno supongan que cuando comience la publicidad oficial en radio y TV se podrá medir exactamente el potencial de Bielsa.
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