16 de enero 2004 - 00:00

Atacan más al Ejército por la forma de entrenar a soldados

Unas fotos tomadas en Córdoba en 1986, durante cursos de Comandos del Ejército, generaron ayer la orden presidencial de investigar si se violaron derechos humanos al ministro de Defensa y al general Roberto Bendini. El ex jefe de esa fuerza Martín Balza admitió que existía en el programa del curso un ítem vinculado a los campos de prisioneros de guerra, que fue cancelado en 1990. Desde el Edificio Libertador se confirmó la especie, precisando que esa parte de los cursos, que se siguen dando y gozan de prestigio profesional no sólo en nuestro país sino en el mundo, comenzó en 1965 y se canceló en 1994. Dos ex militares como son el actual intendente de San Miguel, Aldo Rico (PJ), y el ex coronel Mohamed Alí Seineldín, fueron provocados ayer por el inefable periodista Horacio Verbitsky, quien los acusó de ser "instructores" de los cursos de Comandos cuando eran más jóvenes. En ellos, dijo, se enseñaba a torturar. Por eso, pidió al Presidente que prosiga con "el proceso de identificación" de quienes participaron de esta práctica militar y, si continúan en las fuerzas, "pasen a retiro".

Atacan más al Ejército por la forma de entrenar a soldados
Las Madres de Plaza de Mayo, preocupadas por su falta de protagonismo ante una gestión de gobierno que les arrebata sus banderas políticas, decidieron aprovechar unas fotos viejas para renovar su acusación de «torturadores» a todos aquellos que portan uniforme de las Fuerzas Armadas y de seguridad. A Néstor Kirchner, por su parte, no le quedó más salida que informar su orden al ministro de Defensa, José Pampuro, y al jefe del Ejército, Roberto Bendini, para que se realice una investigación y se conozcan los nombres de quienes aparecen en las tomas. En ocasiones procaz, Hebe de Bonafini aprovechó y señaló con el énfasis que pone en todo lo que hace, que «(Martín) Balza no es un general democrático, le dije a Pampuro» (no al Presidente, que lo designó embajador en Colombia), aludiendo al hecho de que las fotos datan de 1986 y fueron tomadas en la provincia de Córdoba.

Posteriormente, Kirchner convocó a su despacho -en forma separada-a la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto; a Bonafini y al titular del CELS, Horacio Verbitsky, con quienes consideró la situación planteada.

Se trata de fotos tomadas durante un curso de comandos, en la parte puntual que se refiere a los «campos de prisioneros» simulados porque se trata de maniobras de rutina.

Aunque los prestigiosos cursos de comandos o similares se siguen dando, ese ítem fue parte del programa entre los años '65 y '94 -cuando dejó de darse-, y está referido a la forma en que deben ser tratados los prisioneros de guerra. «¿Se imaginan, si así se tratan entre ellos, lo que deben haberles hecho a nuestros hijos?», se encrespó Bonafini, en una traducción política digna de una tribuna electoral.

Los cursos de comando o de tropas especiales (los Seal's norteamericanos o británicos, por ejemplo; los Boinas Verdes del USArmy o las tropas aerotransportadas en Israel) están abiertos en las Fuerzas Armadas y de seguridad a todo oficial o suboficial que voluntariamente esté dispuesto a hacerlo.

•Renunciantes

La dureza con la que son tratados los cursantes ha provocado en más de una oportunidad que alguno de ellos haya terminado renunciando a hacerlo. La entrega y la preparación de esos hombres se vivió particularmente en la guerra por las Malvinas, donde muchos de ellos terminaron muertos.

Por ejemplo, el suboficial
«Perro» Cisneros, llorado por todos los que lo conocieron.

Llevar en el uniforme el distintivo metálico que los identifica sigue siendo un motivo de orgullo profesional, acá y en el exterior.

El uso político que se buscó darles a las fotos provocó que desde el gobierno se dispusiera investigar la supuesta violación de derechos humanos en ese curso del año '86 en Córdoba.
En la Casa de Gobierno se informó oficialmente que «el presidente Néstor Kirchner ordenó una minuciosa investigación de vejámenes y tormentos a supuestos prisioneros desprovistos de ropas en un lugar descampado» -en realidad sin camisa y amarradas sus manos por detrás-, durante un «curso de comandos, en 1986, de personal del Ejército en una guarnición de Córdoba».

El material fotográfico llegó a manos del secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y fue analizado por el ministro Pampuro; el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y Bendini, para verificar «la veracidad del material fotográfico».

Por supuesto que el «general antidemocrático», como lo calificó Bonafini a Martín Balza, salió también a decir lo suyo, aunque en el '86 eran otros los responsables y no había llegado aún Semana Santa del '87, cuando los carapintadas con Aldo Rico a la cabeza -ex jefe de la compañía de Comandos 602 en Malvinas. «Heroicos combatientesde Malvinas» los calificóRaúl Alfonsín desde el míticobalcón de la Casa Rosada, y así fueron condecorados-, ocuparon la Escuela de Infantería en Campo de Mayo, sublevados contra sus mandos superiores.

El ex jefe del Ejército y actual embajador,
Balza, dijo ayer tener «entendido» que existía un «punto de estación» dentro del curso de comandos «que se llamaba de interrogatorio que tenía ciertas prácticas que no se condicen con la dignidad del soldado», pero aclaró que «en 1990 -cuando él era el subjefe del Ejército-ya había cambiado toda la metodología del curso de comandos».

En realidad, se verificó en 1994 ese cambio, informó anoche el Ejército a este diario, cuando ya Balza había llegado a la jefatura de esa fuerza.

«El
curso de comandos se realiza con oficiales y suboficiales y son todos voluntarios. Lo tienen todos los ejércitos del mundo y son tropas altamente especializadas», señaló Balza en declaraciones a la prensa. Destacó, además, este eximio nadador, que «lo importante es que la metodología del curso cambió hace ya 14 años», destiñiendo sin querer el impacto que se buscó desde el activismo de izquierda.

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