22 de marzo 2006 - 00:00

Avatares de la visita

El «besamanos» con que Néstor Kirchner recibió a Bachelet en la Casa de Gobierno se mantuvo dentro de la solemnidad habitual. Sólo en un momento se alteró el « profesionalismo» de la chilena en cuanto a los saludos. Fue cuando se acercó José Pampuro, en su calidad de senador nacional. La presidenta chilena le dio un muy efusivo abrazo y le dedicó unos breves párrafos que aparentemente tuvieron efecto nostalgioso en el legislador. Los dos eran funcionarios en 2003 cuando hubo un incidente de espionaje en el consulado argentino de Punta Arenas (Bachelet, ministra de Defensa, y Pampuro, secretario General de la Presidencia de Eduardo Duhalde). En ese momento, Bachelet recibió críticas que podrían haberla llevado a perder su candidatura presidencial, situación que podría haberse complicado si desde la Argentina se mostraba una actitud más negativa que la que exhibió Eduardo Duhalde. Ayer, Bachelet, en el saludo a Pampuro, agradeció ese momento con un susurro prudente en los oídos del senador.
 
En el mismo acto, algunos concurrentes notaron cierta frialdad en el momento del saludo de la ministra de Economía, Felisa Miceli. La funcionaria se dio un beso con Bachelet, pero en el momento de cruzarse con Néstor Kirchner no hubo siquiera miradas, y simplemente apareció una mano extendida de parte de Cristina. Miceli fue además una de las pocas ministras que no tuvieron su reunión bilateral con algún par chileno, ya que el titular de Hacienda, Andrés Velasco, ni siquiera fue llamado para viajar a Buenos Aires.
 
Como es habitual cuando algún presidente visita la Argentina, no hubo ayer posibilidad de efectuar alguna pregunta ni a Michelle Bachelet ni a Néstor Kirchner en momentos en que los presidentes hablaron en conjunto en la Casa de Gobierno al finalizar su reunión privada. Otra vez la negativa vino de parte del Ejecutivo local, que prohibió cualquier tipo de participación periodística que, a los ojos del vocero Miguel Núñez, arruine la puesta en escena. Para hoy, y lejos de las custodias oficiales argentinas, Bachelet está preparando un encuentro con los medios locales.
 
Michelle Bachelet preparó la mayor parte de la agenda y de los contenidos de su viaje por la Argentina con dos funcionarios: el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley (inspirador de la visita), y el ministro secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos Weber. Este último ocupa además la tarea de ser una especie de vocero de todo el gabinete, función que en Chile tiene rango ministerial. El valor agregado de Lagos Weber, un economista de 44 años con un doctorado en Cambrigde, es su filiación: es hijo de Ricardo Lagos, flamante ex presidente de Chile, de quien dice «debe permanecer al margen del quehacer gubernamental».

Autoridades de la provincia argentina de San Juan estudian el árbol genealógico de la presidenta Michelle Bachelet, luego que la mandataria chilena les comentó que por sus venas «corre sangre argentina». El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y el diputado Ruperto Godoy esperan comprobar que la abuela de Bachelet por parte materna, de apellido Gómez, nació en esa provincia argentina. Quizá gracias a este origen es que Bachelet conoce parte de las estrofas del Himno Nacional. Ayer se dio el gusto de probarlo, durante el breve acto en el monumento a San Martín, donde custodiada por el intendente porteño Jorge Telerman entonó parte de la canción patria.

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