30 de noviembre 2001 - 00:00

Avatares de un juramento

Eduardo Duhalde fue recibido con tibieza, no obstante lo cual se esforzó por mostrarse despreocupado y hasta solidario: se sentó en la silla que hasta el 10 de diciembre ocupa Eduardo Bauzá. En materia de aplausos, le sacó ventaja su comprovinciana Mabel Müller (parece una costumbre que las mujeres lo superen, empezando por su esposa Chiche, que en el '97 sacó 1 millón de votos más que Duhalde en octubre). Puede ser que lo haya incomodado la presencia de algunos senadores salientes a los que él les pidió renuncias en masa, por caso, el rionegrino Remo Costanzo, o del mismo Angel Pardo que renovó mandato. También influyó que Duhalde se negó a convalidar la continuidad de Gioja al frente del bloque hace una semana y, 24 horas antes de la sesión, terminó aceptándola sin que se entendiera ninguna de sus actitudes. Su ladero Jorge Villaverde, que muda de la Cámara alta a Diputados el 10 de diciembre, le dio asistencia psicológica durante la jura.

• El camionero Hugo Moyano no quiso perderse la asunción del «nuevo Senado». En compañía de Rodolfo Daer, el «Jimmy Hoffa» criollo se sentó en una platea preferencial, muy cerca de los gobernadores del PJ para salir en la foto. Moyano, que no dejaba de sonreír por la partida del «viejo Senado» que aprobó la polémica reforma laboral que él rechazaba, tuvo un momento de incomodidad cuando los presentes ovacionaron a uno de los reelectos, el correntino Angel Pardo. Desde las galerías, lo saludaron con sapucai (grito autóctono del litoral) y otras demostraciones de adhesión popular. Moyano recordó con disgusto que Pardo quedó amañado en la causa por los supuestos sobornos (la Cámara, finalmente, le dictó la falta de mérito), luego de que Antonio Cafiero declarara que Pardo presuntamente «sabía» de las coimas.


El aplausómetro osciló en varias ocasiones. Al tope del ranking, además de Pardo, se ubicaron el sonriente misionero Ramón Puerta y el sanjuanino José Luis Gioja, que lució corbata (algo inusual en él) y un prolijo peinado a la gomina. En el escalón siguiente, se ubicaron el riojano Jorge Yoma -con traje cremita que lo destacaba de los azules y grises de sus compañeros de bancada-, y el catamarqueño Luis Barrionuevo que cambió la campera de cuero sindical por un ambo oscuro de 3 botones. El gastronómico se trajo una «barra» muy bulliciosa.

• Los fueguinos llegaron con el gobernador Carlos Manfredotti y varios cronistas de medios australes. El peronista Mario Daniele dio el sí de viva voz -sin duda, el más enérgico-, mientras su número 2, Mabel Caparrós, no se separó de su hijo, aún en la banca. El radical Mario Collazo no demostró timidez por su condición de minoría y arrojó besos a los palcos como si fuera un artista consagrado.


Liliana Negre de Alonso (PJSan Luis) presidió la preparatoria con bastante solvencia. Sólo titubeó cuando tuvo que tomarle juramento a Vilma Ibarra, la menos aplaudida. A la frepasista, le suprimió los «santos evangelios» de la fórmula de rigor. Al final de la sesión, el cansancio y los nervios pudieron con la sanluiseña y le provocaron una sucesión de furcios. En menos de 5 minutos, confundió el cargo que ocupará Juan Carlos Maqueda, vicepresidente a secas del cuerpo y no vice 1º como dijo Negre (los secretarios debieron explicarle el lapsus); mencionó al neuquino Pedro Salvatori como «Salvatore» y dijo «señador» en el apuro por referirse al «señor senador» Maqueda.

• Gracias al caos de organización, los fotógrafos apenas pudieron trabajar, pero Moisés Ikonicoff sacó ventaja: se coló en el recinto y aprovechó para agendar invitados para su programa de cable con la ayuda del ex INADI Víctor Ramos. Los problemas de ceremonial impidieron, entre otras cosas, que los padres de Puerta encontraran disponibles las butacas que les habían reservado de la presidencia provisional. Sus lugares habían sido tomados por familiares de otros electos. La madre de Luz Sapag (MPN), Alma de Sapag, tuvo mejor suerte y encontró su plaza, aunque cuando la ceremonia estaba por terminar.


Oscar Lamberto, uno de los senadores que desembarcan de Diputados, trabó alianza con el bisoño Carlos Verna y compartieron butacas vecinas. Se lo vio circunspecto al santafesino cuando se cantó la marcha peronista al cierre de la sesión.

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