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• Quien por suerte para ella no irá a ese congreso es Graciela Ocaña que sintió el impacto de no aparecer en los carteles cuando quiso ingresar al acto de Berazategui pero la custodia presidencial le impidió el ingreso por lo cual, a pesar de ser candidata, la interventora del PAMI tuvo que esperar 20 minutos en la puerta antes de que llegue la visa oficial para subir al palco.
• Para algunos funcionarios es tedioso concurrir a los mitines de campaña. Todo lo contrario piensan los dueños de empresas de colectivos que tuvieron un «martes dulce» producto de la simultaneidad de los actos del PJ. Desde ambos bandos se operó la misma estrategia: contratar micros a un precio mayor al de mercado -cuestan entre 80 y 100 pesos pero se pagó hasta 300- con la condición de que no le alquilen, al mismo tiempo, colectivos a los rivales.
• La logística de actos, característica histórica del duhaldismo -ahora traspasada al kirchnerismo- le sirvió a Ricardo López Murphy para sugerir que la Casa Rosada -o sus punteros aliados- «pagó» a los asistentes al acto de Berazategui. «Tomaron lista», dijo el candidato de Recrear dando a entender que el presente o el ausente de los concurrentes implicaba premios y castigos. Ayer justificaba el gobierno que a veces se toma lista de la gente de cada micro para no dejar a nadie abajo a la hora de regreso.
• Sobre elogios y reproches, tiene que haber tomado nota Roberto Lavagna de las palabras -que no reflejaron los diarios- de Cristina Fernández respecto de los sueldos. «Los empresarios deben saber que la mayor rentabilidad se debe lograr con mayor inversión, no saqueando a los consumidores con los precios o a los trabajadores con los salarios.» Hugo Moyano dijo haber sentido que no sólo Kirchner lo vindica sino que hasta la primera dama repite los argumentos que él utiliza para criticar al ministro de Economía.
• El juego de los espejos también se activó en Varela, donde los capitostes del duhaldismo inquirían sobre lo que, cerca de allí, decía Cristina Kirchner desde el tablón. «¿Che, qué dijo la coronela?», interrogó un candidato a los periodistas y, ante una respuesta no demasiado grata -sobre el contenido del discurso, se entiende-, se retiró farfullando maldiciones.
• La intriga se acumulaba desde la tarde, cuando Chiche, la anfitriona Graciela Giannettasio, José María Díaz Bancalari, Francisco de Narváez y Jorge Villaverde se reunieron en la casa que la vice tiene en Varela para, entre bocaditos y mate, ensayar un pronóstico sobre el nivel de virulencia que la primera dama le pondría a su discurso. Ninguno acertó.



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