Cámara lenta para ley que facilita decretos
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El Gobierno intenta (otra vez) dejar atrás los escándalos y retomar la agenda
Rodolfo Terragno, radical independiente; y Ernesto Sanz, jefe del bloque UCR del Senado,
se unieron ayer en una conferencia para explicar el porqué del rechazo a los superpoderes
y a la ley para controlar los DNU.
Una vez cumplido ese trámite, el kirchnerismo debe pasar otra prueba: por tratarse de una norma que reglamenta un instituto constitucional -la Bicameral de control de los DNU, los decretos de veto y los firmados por el Presidente en uso de facultades delegadas-, se necesita para su aprobación una mayoría especial que exige la propia carta magna, que en el caso de Diputados es de 129 votos positivos -la mitad más uno a favor del proyecto-.
En el Senado Cristina Kirchner consiguió con holgura esa mayoría al aprobarse su proyecto por 42 votos a favor y 16 en contra. En dicha Cámara esa mayoría especial se consigue reuniendo 37 votos positivos, por lo que hasta le sobraron cinco senadores a Cristina esa noche.
Pero en Diputados la cuestión no es tan fácil. El Frente para la Victoria con sus aliados del Peronismo Federal -los ex duhaldistas neokirchneristas que acompañan con desesperación al gobierno- pueden conseguir ese número, pero no en época de vacaciones.
Sería demasiado peligroso para el oficialismo arriesgarse a fijar ya una fecha de votación para el proyecto mimado por la primera dama, sin saber si algunos diputados siguen aún disfrutando del esquí o, los más pudientes, de la playa.
El mismo destino, aunque sin tantas exigencias, seguirá el complemento de esa reglamentación de los decretos, que el gobierno envió al Congreso: la reforma al artículo 37 de la Ley de Administración Financiera del Estado que le otorga al jefe de Gabinete facultades especiales para modificar partidas del Presupuesto nacional y que lo convierte en el único ciudadano del país que no debe cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal, por lo menos con uno de sus artículos más importantes. Esa norma, que mañana será sancionada en el Senado, no requiere una mayoría especial para su sanción -se aprueba por simple diferencia de votos-, pero con el nivel de resistencia que tiene en la oposición, le exigirá al kirchnerismo presentismo perfecto en el recinto de Diputados el día de la votación.
Lo cierto es que, pese a los esfuerzos de Cristina Kirchner en el recinto del Senado, a sus tres horas y media de intervención en total (de las ocho que duró la sesión), a sus críticas a la prensa y, en especial, a los cronistas parlamentarios, a las múltiples explicaciones que dio sobre por qué su proyecto de reglamentación (que no reconoce la ratificación ficta de los DNU del gobierno, pero tampoco pone fecha para su vencimiento) respeta los ideales que ella misma enarboló sobre el control parlamentario no hace mucho, en 2001 y 2002, el proyecto deberá ser ahora frenado bajo imperio de una emergencia que es mucho más urgente que la necesidad del gobierno de contar con la ley: la de los diputados por irse de vacaciones. Salvo, como siempre, que la Casa Rosada dé la orden en contrario.



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