Irrefrenables, los diputados porteños sancionaron ayer la expropiación de otras dos empresas, una maderera y una clínica, con los votos de los aliados a Aníbal Ibarra, la izquierda y el bloque kirchnerista que preside Diego Kravetz (que encima es abogado de fábricas recuperadas y no se excusa de votar).
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La aprobación de las dos leyes se realizó en medio de fuertes presiones de los activistas del Movimiento de Empresas Recuperadas y de Desocupados que manifestaban por «justicia para Cisneros» -el piquetero asesinado el sábado en el barrio porteño de La Boca-y reclamaban por las expropiaciones. Irrumpieron en los pasillos legislativos. Rompieron un vidrio, provocaron escándalo y así obligaron a que la seguridad del edificio cerrara completamente los accesos a la Legislatura por la semipeatonal Perú, Hipólito Yrigoyen y la Diagonal Sur. Sobre Perú permaneció un centenar de activistas reclamando, mientras una treintena de piqueteros quedó dentro del edificio y algunos dentro del recinto en las plazas para las barras.
En ese clima -imposible para una tarea serena como es votar leyes que regirán durante mucho tiempo- se trataron los proyectos a los que se opuso a dar el voto la oposición, que en la Capital Federal representan los macristas y sus aliados de centro y del peronismo formal.
La semana pasada también los legisladores sancionaron otra expropiación, de un inmueble conocido como Bar La Alameda, usurpado por una asamblea vecinal y con orden de desalojo. Ibarra parece ahora dispuesto a vetar esa ley que considera tiene errores técnicos (como fijar un precio para pagar la expropiación cuando la normativa habla de «valor de mercado») y también porque considera que otros podrían reclamarle lo mismo, claro. «Estamos dispuestos a dar un lugar para el desarrollo de las actividades de comedor, pero ellos lo rechazan», explicaron a este diario funcionarios del Gobierno porteño.
Ayer se aprobó en cambio la expropiación de la conocida empresa Maderera Córdoba, que se fundó hace 40 años, ubicada en la avenida Córdoba al 3100 de la Capital Federal, que ocupa varios frentes de esa cuadra, una parcela sobre la calle Gallo, cuatro lotes en Echandía 5352 y otros cuatro lotes sobre la calle Pola 2807. La empresa había quebrado y el año pasado los empleados, conformados en una cooperativa, pidieron a la Justicia autorización para funcionar-. Los legisladores declararon los inmuebles de « utilidad pública y sujetos a ocupación» por dos años y se expropiarán bienes muebles e intangibles a un valor de $ 200.000.
• Sanatorio
La otra empresa es la clínica Fénix, de la zona del Parque Centenario, en el centro geográfico de la Ciudad, un inmueble y sus instalaciones, ubicado en la esquina de Otamendi y Díaz Vélez. En este caso los bienes muebles se calcularon en $ 300.000.
En estos dos casos, los ocupantes vuelven a erigirse en acreedores privilegiados respecto de los demás que en un concurso normal tendrían derecho a cobrar algo de su deuda.
A propósito del día recordatorio de Juan Domingo Perón, los legisladores vertieron diversas opiniones para relacionar las leyes y la fecha: «Como dijo Perón, el trabajo dignifica, y nada mejor que en este día devolvamos a los trabajadores dos empresas», discurseó la neokirchnerista Silvia La Ruffa. Para el macrista Martín Borrelli, quien se negó a dar el voto, «hoy casualmente hemos retrocedido 30 años».
La expropiación de la maderera finalmente se aprobó con 27 votos a 22, mayoría del recinto, es decir 27 de los 60 legisladores la aprobaron y en el caso de la clínica la expropiación contó con 26 votos.
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