El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cumplía anoche la cuarta jornada de concentración que le demandaba armar una lista de tres nombres para candidatear en la Capital Federal a diputados nacionales. El ejercicio no fue en soledad; a las consultas con Néstor Kirchner se sumaba un desfile de nominados, casi un casting, hora a hora en un cierre de boletas que desató una guerrilla feroz en los campamentos del oficialismo porteño. Con pocas expectativas (las mejores calculan obtener tres diputados en octubre), la puja se tensó entre pejotistas y no pejotistas, un campo de batalla donde la mentada «concertación» quedó para otra pelea. Ni radicales ni socialistas sumaban a la partida. Apenas asomaba la extrapartidaria Mercedes Marcó del Pont -actual diputada- como segunda candidata a senadora, una aliada del Frente para la Victoria que viene del MID. En el medio, el ministro de Educación, Daniel Filmus -quien por momentos hasta dudaba de su propia candidatura a senador por la Ciudad de Buenos Aires, un premio a su derrota de otoño-, trabajando de representante de algunos de los interesados en integrar la boleta.
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La lista, cuyos borradores ya estaban desde la semana pasada, se fue modificando varias veces al compás de los reclamos, siempre con la idea de que el ministro Carlos Tomada encabezara la tira a diputados, hasta que los pocos partícipes, contemplativos del uso exclusivo de la lapicera en manos de Fernández, plantearon que poco medía ese postulante para vestir el cuarto oscuro. Y además, ni Tomada estaba convencido anoche de aceptar el desafío, pero seguía primero.
El miércoles por la noche llegó al despacho de Fernández el sindicalista amigo del gobierno Víctor Santa María (SUTERH), uno de los principales ingenieros de la boleta kirchnerista. Se plantó contra la familia Ibarra, como viene haciendo, y se atrincheró en una lista de nombres propios. Es que Santa María reprocha hasta hoy que en la elección porteña de junio se le haya otorgado una franquicia a Aníbal Ibarra para que colgara su lista, la que finalmente obtuvo más bancas que la del Frente para la Victoria. Ahora, con Vilma Ibarra en segundo lugar de la lista de diputados, el reclamo partía de dejar que esa senadora, que termina el cargo en diciembre, y sus aliados se integraran a la lista de su hermano.
Pero Vilma, representante del Partido de la Victoria, ala no pejotista del FpV, repitió que no desea ocupar nuevamente un puesto legislativo. Claro que «si son muchas las presiones», aceptaría.Anoche, Vilma contaba con adhesiones para encabezar la lista en lugar de Tomada.
Santa María se fue del despacho de Fernández dejando su propuesta: Tomada, Fernando Melillo, «Pimpi» Colombo. Es decir, al ministro de Trabajo nadie le dio pelea, la riña se acotó al puesto 2 y al 3. El SUTERH apostaba a la inclusión del ex titular del ARI y actual legislador porteño Melillo, quien recibía la retribución de darle el portazo a Elisa Carrió (una vez que animó la destitución de Aníbal Ibarra) con un renglón expectable en la lista de candidatos a diputados nacionales. Indignaba a otros, con más currículum de fe kirchnerista, esa designación destacada. Ex compañera de ruta de aquella alianza con el ex ministro Gustavo Béliz, Colombo también era esponsoreada por Santa María, quien abandonó el despacho del jefe de Gabinete con cita para ayer. Detrás taconeaba la senadora María Laura Leguizamón con paso apurado a las oficinas de Néstor Kirchner, quien también le postergó la entrevista.
Amparada igualmente por el sindicato de porteros, Leguizamón integrará las listas bonaerenses al Congreso. El lugar que deja libre, el segundo a senadores, tenía anoche chances de ocuparlo Marcó del Pont, animada por Vilma Ibarra.
Sin Leguizamón en la boleta, se abrieron las puertas para el socialista Héctor Polino, quien no olvida que esa legisladora ocupa la banca que en su momento reclamó el fallecido Alfredo Bravo. Pero nadie llamó al socialista, que a su vez rechazaba integrar la lista de aliados que encabezará Miguel Bonasso.
De ese modo, anoche el borrador se acotaba a Tomada, Vilma Ibarra y Melillo en los tres primeros renglones, mientras que peleaban el cuarto el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, y Dante Gullo. Más atrás, Colombo, Marino y el joven Nicolás Trotta, quien viene intentando sin resultados colocarse en lugares expectables de alguna boleta. Pero las listas que tenían fecha de cierre ayer para el kirchnerismo prometían seguir mutando hasta el sábado, último plazo de presentación en la Justicia electoral.
En la casa vecina, la que pilotea Aníbal Ibarra, la cuestión no es menor. Dos listas colgadas de la candidatura de Cristina Fernández y la de Daniel Filmus a senador, saben que augura menos bancas de las que podría obtener el oficialismo. Al parecer, la promesa del propio Kirchner hacia Bonasso para que encabece esa boleta nadie se animó a desandarla.
El ibarrismo intenta que María Elena Naddeo -funcionaria del Gobierno porteño- sea segunda y el tercer lugar se lo ofrecieron a Polino, quien no aceptaba. Pero la entente Diálogo por Buenos Aires, que integran Ibarra y Bonasso, se despertó con los reclamos del tercer socio, el cooperativista Carlos Heller, por el lugar de Naddeo para una mujer de su Partido Solidario.
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