4 de abril 2003 - 00:00

Capital: Macri reclamó que Ibarra no postergue elección

Dos sorpresas alteraron ayer la carrera contrarreloj de los partidos porteños, que el martes próximo deben anotarse con o sin alianzas para la elección del 8 de junio de la Capital Federal: los comicios podrían cambiar de fecha y además podrían utilizarse dos boletas separadas, una para las categorías locales que elegirán (jefe de Gobierno, vice y legisladores) y otra tira, suelta, para diputados nacionales.

Que las elecciones porteñas podrían postergarse más allá de la fecha que fijó Aníbal Ibarra es una posibilidad que corrió con tanta fuerza hasta hacer estallar ayer a los candidatos.

Hay razones que abonan la sospecha de un intento de postergación de esos comicios, en los cuales se elegirán jefe de Gobierno y vice, 60 legisladores porteños y 12 diputados nacionales por el distrito. Por un lado, están los pedidos, judiciales y mediáticos, a favor de ganar más tiempo para las campañas. Uno es el que hizo ante el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires la postulante Patricia Bullrich, pero el Gobierno porteño defendió allí la fecha y la Corte rechazó el recurso de Bullrich el miércoles. Otro, es el que mentó la azafata Alicia Castro con un troupe de periodistas amigos, artistas e intelectuales allegados a Ibarra, que consistió en un pedido de postergación del cuarto oscuro, formulado desde un bar porteño.

A eso se agrega la protesta que días pasados hizo la CTA por el mismo calendario, algo que habrá dolido a Ibarra.

En la Justicia hay otras cuestiones más determinantes, técnicas y domésticas, que auguran un retraso en el cronograma electoral porteño que fijó la primera vuelta 14 días después de la asunción del nuevo gobierno nacional y para ballottage el 29 de junio.

Para entender esas razones hay que tener en cuenta que:

Se elegirán autoridades y legisladores locales, para lo cual intervendría la Justicia local, como la elección de 2000 que consagró a Ibarra, lo haría el Tribunal Superior.

• Se eligen también diputados nacionales el mismo día, convocatoria que hizo Eduardo Duhalde, y por eso intervendrá la Justicia Electoral Nacional, es decir, María Romilda Servini de Cubría.

Eso sucede por la acotada autonomía de la Ciudad de Buenos Aires que no transfirió al jefe de Gobierno la facultad de convocar a elección de diputados y/o senadores nacionales.

En las provincias, cuando se hacen simultáneamente elecciones locales y nacionales
se conforma una junta electoral con representantes de ambos distritos (el juez electoral provincial y el juez federal con competencia electoral, por caso). En la Ciudad por ahora sólo hay una discusión de atribuciones entre el Tribunal Superior y Servini, entre ellas que la Justicia porteña propone separar las listas para diferenciar los escrutinios.

Con miras al martes que viene, 8 de abril, cuando vence el plazo para presentación de partidos y alianzas, no hay nada resuelto. Tiene que firmarse un convenio, y desde la Ciudad y desde el Ministerio del Interior girar los fondos para los menesteres electorales.

Esas serían las cuestiones técnicas, que fundarían las excusas para las picardías políticas de un retraso.

A
Mauricio Macri, el mejor posicionado en encuestas de «Ambito Político», no le convendría una postergación y así lo hizo saber ayer. Convulsionado su equipo de campaña, al mando de Juan Pablo Schivi, quería a media tarde convocar a una conferencia de prensa para acusar a Ibarra de querer cambiar la fecha para «ver si remonta en las encuestas», pero la intención quedó reducida a un comunicado de prensa. « Adecuar las elecciones por conveniencia de algunos trasnochados sería seguir a espaldas de los ciudadanos», se dijo allí. El macrismo estaba dolido porque justo ayer inscribió ante la Justicia la fórmula Macri-Rodríguez Larreta (h), y cree ver una maniobra en su contra.

También
Ibarra se expresó, a través de un medio electrónico, sobre que «la fecha hay que respetarla». Lo dijo aludiendo a la CTA, pero eso conformó en el búnker de Macri.

A toda esa cuestión se agregan otras razones, tal vez difíciles de comprender para los candidatos pero simples en su explicación:

La jueza Servini estaría considerando que tantos cuartos oscuros -2 nacionales y 2 locales, si hay segundas vueltas-en tres meses sobrepasan las posibilidades del juzgado. A eso se agrega que el secretario de la jueza, Ramiro González, el alma y energía en cuestiones electorales, partía ayer de licencia matrimonial (se casó y reclama el derecho al goce de la luna de miel). No estará, por caso, el martes próximo, cuando los partidos políticos deban ir a inscribir allí alianzas para elección de diputados nacionales, y correrse hasta la avenida Cerrito, sede del Tribunal Superior porteño, a anotar las coaliciones para jefe, vice y legisladores locales.

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