23 de enero 2026 - 18:53

Carlos Presti designará a un marino como nuevo jefe de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto

En medio del debate legislativo por los cambios en el sistema, una resolución ministerial avanza en la reorganización de áreas clave y redefine el esquema de conducción, funciones y dependencias dentro de la estructura castrense.

Pablo Javier Barbich, nuevo Director General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas

Pablo Javier Barbich, nuevo Director General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas

Mientras la batalla en el Congreso Nacional por la aprobación del DNU 941 de reforma de la ley de Inteligencia se mantiene en pausa, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti ya ubicó su alfil en la neonata Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto.

La Resolución del ministro Presti fechada el 22 de enero último -a punto de adquirir status oficial- dice en el artículo 6°, “Designase al contraalmirante Pablo Javier Barbich en el cargo de Director General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, integrante de la Conducción Superior del Organismo”.

La recreación de esta oficina que ya existía, aunque huérfana de orientación, medios y personal es un punto relevante en el ordenamiento de la inteligencia militar.

El DNU 941 dispone la disolución de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM); dependiente del ministerio de Defensa; que ocupaba Marco Constenla y transfiere sus funciones y recursos a la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto (DIGIEMCO) con el objetivo de eliminar una superposición histórica y mejorar la eficiencia del sistema.

El texto de la Resolución del ministro remarca uno de los fundamentos clave de la nueva orgánica de inteligencia que dio a luz el DNU 941 en el ámbito castrense: “A partir de la creación de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM) se ha producido una superposición de sus funciones con las asignadas a la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto (DGIEMCO), lo cual resultaría en una estructura sobredimensionada, que dificultaría la producción de Inteligencia Estratégica Militar de forma eficiente y adecuada, según las necesidades de la Inteligencia Nacional”, dice la norma.

La disolución de la DNIEM implica un cambio en las relaciones de inteligencia entre el mundo político (civil) del ministerio y el militar que ahora podría fluir con mayor confianza dada la pertenencia del ministro al mundo uniformado.

Esta es una de las quejas que planteó la oposición. Por caso, el exministro Jorge Taiana, señaló que es una “vieja aspiración de la corporación” militar haciendo referencia a que la reforma buscaba dar autonomía a la inteligencia del control civil por parte del ministerio de Defensa.

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Uno podría coincidir con esa reflexión excepto que luce un tanto fuera del contexto actual a casi medio siglo del fin de los gobiernos militares

El mito de que la dependencia civil sobre la autonomía militar es un sustento de la institucionalidad democrática se blandió por décadas para beneficio de cargos en la estructura pública.

En sus orígenes la disuelta DNIEM estuvo gestionada por militares, el primero fue el general de brigada Jorge Cabrera en 2004 con José Pampuro de ministro de Defensa y lo sucedió el contralmirante Guillermo Iglesias, luego fue el turno de la política.

Casi ninguno de los funcionarios de origen político que pasó por el cargo tenía conocimientos específicos del tema sobre el que tiene responsabilidad ante el ministro de Defensa. Sólo uno, Carlos Aguilar, designado por Nilda Garré, procedía de la cantera de la inteligencia de la Fuerza Aérea, era PCI (Personal Civil de Inteligencia).

En 2010, la desclasificación y la difusión de la lista de agentes de inteligencia civiles y militares que espiaron durante el Proceso militar entre 1976 y 1983 ordenada por el Gobierno sacó a superficie a Aguilar, y al tiempo renunció.

Otra excepción más vanguardista fue Lourdes Puente de López Llovet, designada por Arturo Puricelli, primera mujer en ocupar el puesto en la DNIEM y además analista de la inteligencia naval.

Un caso curioso en la gestión de Agustín Rossi fue Roberto Román, profesor de historia, que no tenía título de grado para la categoría y se lo nombró con excepción. Para mitigar el asunto y contar al menos con un barniz de conocimiento se inscribió como alumno regular en el IIFA, Instituto de inteligencia de las Fuerzas Armadas en el curso de “Análisis de la Inteligencia Militar”.

Presti reafirma su poder en inteligencia

El ministro Presti dejó claro en su Resolución (artículo 1°) que la nueva Dirección General de Inteligencia del EMCO dependerá “directa e inmediatamente del ministerio de Defensa” en materia de producción, coordinación y planeamiento de la Inteligencia y que “mantendrá su dependencia orgánica del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas” y la “responsabilidad de asesoramiento y asistencia al jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA”.

En idioma del poder este nuevo organismo de inteligencia tiene un jefe absoluto a quien reportarse, el ministro Presti y otro con el que comparte la misma calidad informativa, el vicealmirante Marcelo Dalle Nogare.

Antes de la reforma, la producción de Inteligencia Estratégica Militar y la Operacional no estaba dentro del ámbito del Estado Mayor Conjunto, sino que se debía acudir a la DNIEM y a las direcciones de inteligencia de cada una de las fuerzas.

Ahora la DIGIEMCO es el organismo con esa función tal como lo establece el artículo 2° de la Resolución firmada por Presti. “Deberá producir y elevar al Ministro de Defensa, la inteligencia estratégica militar y la información sectorial de defensa necesaria para la toma de decisiones en los niveles estratégico y operacional, vinculadas al empleo del instrumento militar”

Un tema a resolver por el vicealmirante Dalle Nogare, titular del Estado Mayor Conjunto es el diseño de la estructura orgánica y la dotación de personal de la DGIEMCO. Decisiones que involucra a agentes de la disuelta DNIEM entre los que hay de personal de planta propia, otros que provienen en comisión de las fuerzas y contratados.

El ministro dio un plazo de 90 días para el traspaso a la DIGIEMCO de los bienes muebles e inmuebles, el presupuesto, los activos y el patrimonio, compromisos, derechos y obligaciones de la ex-Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar.

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