Cena Moyano-Daer-De la rúa
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De Mendiguren fue uno de los que más insistió con los acuerdos internacionales, con el Mercosur, el NAFTA o la Unión Europea, seguido de Daer y Moyano: «Presidente, le repito lo que hemos hablado en varias ocasiones, sin mercado interno hoy no hay salida. Por eso le insistimos en que no se pueden seguir negociando acuerdos internacionales en este marco de endeblez económica».
El pedido del empresario en realidad viene de una pelea profunda que la UIA mantiene con la Cancillería y que en algún momento llevó a fuertes cruces verbales. El ejemplo más claro de esto fue la discusión mantenida hace unos días ante la intención del equipo de Rodríguez Giavarini de avanzar con el cronograma de negociaciones con la Unión Europea para una apertura comercial donde debía comenzar la discusión «producto por producto». El pedido de los empresarios fue congelar toda acción hasta después del 15 de octubre cuando, piensan, deberá trabajarse en una nueva estructura de poder político en el país.
«¿Cómo podemos modificar las expectativas?», preguntó el Presidente. «Usted no puede tomar ninguna medida ni firmar ningún acuerdo internacional que destruya empleo», respondieron con esta obviedad los presentes.
De la Rúa se quedó en la mesa de De Mendiguren escuchando los planteos de todos los sectores hasta las 3.30:
El miedo a un vacío de poder después del 14 de octubre obliga al gobierno a buscar consensos. «No hay ningún candidato de la UCR que pueda ganar por el Presidente en las elecciones. Sea quien sea, el triunfo se lo llevará un opositor al gobierno», se había dicho en la cena antes de la llegada de De la Rúa.
Daer y Moyano dieron un sí inicial a la posibilidad de sumarse a un acuerdo, incluso con la participación de los bancos.
También se exigió que la Iglesia participe como miembro activo de esta suerte de entente de unidad nacional de sectores.
Empresarios y sindicalistas no hablaron en ningún momento de la participación del canciller o el ministro de Economía en las negociaciones. En general fueron críticos los comentarios en la mesa sobre estos funcionarios.
Mas difícil, y casi sin posibilidad de respuesta, fue el momento en que empresarios y sindicalistas se quejaron de la actitud política del Congreso: «Es necesario un compromiso. Todos hablan en contra del modelo, pero cuando entran al recinto le votan a Cavallo todo lo que pide».
Hacia las 3.30, De la Rúa se levantó de la mesa y media hora después terminó la reunión. Hoy los empresarios, las dos CGT, la Iglesia y parte de los banqueros argentinos lo recibirán en la sede de la UIA para celebrar el Día de la Industria y comunicarle, una vez más, sus quejas.




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