CGT: club del sueldo alto presiona por baja fiscal

Política

La bravuconada de Hugo Moyano, advirtiendo que 2006 será un año marcado por los reclamos salariales, fue apenas un anticipo: el jefe de la CGT comenzó a programar con otros caciques sindicales una operación para motorizar protestas en distintas actividades.

Sus palabras y las futuras medidas significan la primera reacción de la CGT contra la ministra de Economía, Felisa Miceli, a quien visitaron a fines de diciembre y de quien se despidieron con las manos vacías, salvo algún que otro juramento gaseoso.

Lo conversado, en privado, aquella tarde en el Palacio de Hacienda surge como argumento para entender, en parte, las quejas de Moyano. Según explicaban ayer desde la CGT, Miceli había prometido estudiar su pedido de elevar el mínimo no imponible de Ganancias.

Pero la semana pasada, por TV, la ministra descartó de plano esa posibilidad a pesar de que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había deslizado la alternativa de retocar el piso -$ 1.830 para solteros; $ 2.240 para casados- a partir del cual se debe pagar el impuesto. El camionero, contaron ayer desde su entorno, interpretó las declaraciones de Miceli como un desafío. Por eso, antes de plantear sus amenazas sobre un 2006 agitado -lo hizo el sábado- en la semana incentivó a otros jefes gremiales para agitar protestas en sus sectores.

«A nosotros nos dijo que lo iba a estudiar y que volveríamos a hablar. Pero después lo descartó. Eso no era lo acordado»,
contó un miembro del directorio de la CGT que participó de la charla que mantuvieron con Miceli y el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson.

Ese malestar se abonó con otro elemento:
para media docena de gremios el mínimo no imponible es una prioridad urgente porque sus básicos rondan o superan los 2.000 pesos, por lo cual la mayoría de sus afiliados está alcanzada por el Impuesto a las Ganancias.

Ocurre, entre otros casos, con los camioneros. Esa particularidad se replica, además, en sectoresdel transporte que están representados por UTA de
Juan Manuel Palacios -ladero de Moyano-, entre los aeronáuticos, los petroleros y diversas ramas de la actividad portuaria.

Otro rubro que se encuentra en una situación similar es el de las automotrices. Sirve un ejemplo: en 2004, SMATA acordó un mínimo de bolsillo de alrededor 3.000 pesos con la General Motors. Con variantes, ese valor rige -dicen en la CGT- en el resto de las terminales. Es decir: para estos gremios, la suba del mínimo figura casi en el mismo nivel que el reclamo de suba salarial porque, a grandes rasgos, el descuento por Ganancias ronda 10%. Por eso, acuñaron una definición:
«Con estos valores, Ganancias funciona como un impuesto al trabajo».

• Objetivo

Apenas se notificó de la negativa de Miceli, Moyano contactó a los jefes de los gremios más afectados por el mínimo no imponible de Ganancias para programar una serie de medidas de fuerza. Apuntarán, específicamente, a restablecer la discusión sobre ese punto.

De todos modos, para englobar el reclamo, volverán a pedirle al gobierno que convoque al Consejo del Salario para retomar la discusión sobre una suba de los sueldos mínimos con el argumento de que los incrementos logrados este año no se equiparan con la inflación.

En paralelo, terminarán de definir una propuesta para acercarle al gobierno que consiste en aplicar una suba gradual en el piso de Ganancias que se aplique por ramas, empezando por las más afectadas.
Justamente, las mismas que agitó Moyano para que muestren los dientes.

El esquema de elevación gradual está guardado bajo siete llaves en la CGT
y sería girado al gobierno si -y quizá ese fue el objetivo de los dichos del camionero- en los próximos días desde la Casa Rosada o desde Economía les llegan señales para retomar el diálogo.

Como táctica usual,
Moyano acostumbra amenazar con paros y bloqueos para forzar la negociación. Es el primer toreo a Miceli, dama a la que alabaron en su cita pero a quien ya empezaron a recelar. Los espanta que se convierta en «La Piba II»; una evolución de Patricia Bullrich.

Moyano encabezó una primeraembestida: «Si es cierto que el pago de Ganancias, como está, afecta a una reducida porción de los asalariados, ¿por qué no aumenta el piso de los que lo tienen que pagar? Está mal informada -castigó- o deberá estudiar más el tema».

El camionero se cuidó así de atacar a Néstor Kirchner y, como hizo antes con Roberto Lavagna, prefirió cuestionar a Miceli antes que apuntar al pecho del Presidente.

Más allá de esa sutileza, en la CGT son más explosivos:
«Si no revisan el mínimo, va a haber serios problemas», advirtió ayer un miembro del directorio.

Dejá tu comentario