Hugo Chávez aprovechó anoche la movilización que le ofreció parte de la izquierda porteña y bonaerense para festejar en Buenos Aires sus tres años de gobierno, mientras Venezuela se debate en medio de una grave crisis política. Una antena satelital traída desde Caracas e instalada en el veredón de la Facultad de Derecho de la UBA por personal técnico de la Conatel (Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela) le permitió a Chávez anoche llegar en directo a su país. El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Federico Schuster, tuvo a su cargo ofrecer el acto, aunque los estudiantes universitarios estuvieran en franca minoría y unos pocos siguieran su desarrollo desde lejos, con más curiosidad que interés político.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Partido Comunista y los piqueteros organizados de Luis D'Elía y Juan CarlosAlderete fueron los que hicieron la mayor movilización. Claro, son 40.000 los planes Trabajar que administran. Hubo aportes de Izquierda Unida, la Corriente Clasista y Combativa, la Agrupación Barrios de Pie, Patria Libre y una curiosa agrupación identificada como Peronismo Militante. El acto no impidió el libre tránsito por la avenida Figueroa Alcorta y se levantó el palco de espaldas al Centro Municipal de Exposiciones -donde se instala anualmente la Feria del Libro-, ocupando la gente llevada hasta allí la playa de estacionamiento que hay en el lugar.
Un anunciador pidió, antes de la llegada de Chávez, que se coreara la consigna «Alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por laAmérica latina». No lo cantó nadie. Hasta las palabras iniciales del presidente venezolano sonaron huecas; en realidad, sin contenido. Las continuas alusiones al tercer aniversario «de la revolución bolivariana» no parecieron importarle a nadie, o por lo menos a la inmensa mayoría que fue transportada en los clásicos ómnibus escolares. Un grupo de Madres de Plaza de Mayo fueron ubicadas al frente, mientras que en bandadas, jóvenes, viejos, adolescentes y hasta embarazadas cruzaban para usar los baños de la facultad, dejando por un rato las banderas argentinas con la cara del Che Guevara que portaban. Schuster, olvidando que Chávez es en realidad coronel del ejército de Venezuela -y golpista, aunque como la izquierda lo vitorea pareciera que es un detalle sin mayor importancia-, lo llamó varias veces «coman dante», equiparándolo, sin serlo, con el dictador cubano Fidel Castro, «mi amigo» se ufanó el mandatario. Schuster le entregó un documento firmado por las organizaciones presentes -entre ellos, la FUBA, la Federación de Trabajo y Vivienda, la Federación Comunista, la CTA de Víctor De Gennaro y hasta el resucitado CEMIDA, de militares antiproceso-, con la llamativa ausencia de todo signo de izquierda trotskista.
•Caos
Minutos antes de llegar Chávez, personal de seguridad venezolano informaba por sus teléfonos celulares que calculaba, con optimismo, unas 10.000 personas presentes en el acto. En Retiro había cortes de tránsito, lo que aumentaba la sensación de caos, lo mismo que alrededor de la Casa Rosada. En el acto no se vio ni un solo policía uniformado.
El presidente de Venezuela comenzó su largo mensaje usando un término equívoco para los argentinos: «Agradezco esta declaración unitaria y de apoyo revolucionario», afirmó. Nadie le advirtió acerca del valor del federalismo para la Argentina desde el siglo XIX. Trató de provocar adhesión recordando él mismo aquello de «ahí están, éstos son los muchachos de Perón», cuando, en realidad, la izquierda, desde 1946 con la Unión Democrática, siempre estuvo en contra de Perón, incluido el marxismo enmascarado en Montoneros. «Vengo a festejar junto a ustedes el tercer aniversario de mi gobierno, resistiendo los embates del imperialismo, de la oliga rquía», dijo, con tonada caribeña. Hablaba para la convulsionada Venezuela, identificando a una confusa «ideología autóctona latinoamericana y caribeña» y que «no bastan discursos ni concentraciones», llamando a «la movilización de los pueblos indígenas».
Dejá tu comentario