6 de agosto 2004 - 00:00

Chiche vs. Aníbal Fernández ayer pero en un ring municipal

Recelosos y distantes, Aníbal Fernández, Chiche Duhalde y Alfredo Atanasof se citaron para un debate sobre deudas municipales y planes sociales en el Congres donde más que gestos de acercamiento hubo muecas.
Recelosos y distantes, Aníbal Fernández, Chiche Duhalde y Alfredo Atanasof se citaron para un debate sobre deudas municipales y planes sociales en el Congres donde más que gestos de acercamiento hubo muecas.
La foto lo dice todo: la glacial cordialidad que se ofrendaron ayer Chiche Duhalde y Aníbal Fernández no dejó lugar a las sonrisas y demostró que el deshielo, ficticio o no, que exponen Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde no llegó todavía a los mandos menores.

Pero, al menos, la ex primera dama y el ministro del Interior -que se estocaron mucho y mal en el último tiempo- compartieron ayer una mesa sin gruñirse y, hasta participó en el duelo, también sin sangre, Alfredo Atanasof, persistente inquisidor del quilmeño desde sus días de ministro duhaldista.

Ni Chiche ni Fernández, más éste que aquélla, ocultan que se imaginan en el sillón de gobernador en 2007. Y al margen del palabrerío de estilistas -lo de «alta peluquería»- en alguna vuelta de la política la dama y el ministro volverán a toparse. Lo evitaron.

Ayer, por lo pronto, la excusa para el toreo fue un debate sobre el futuro financiero de los municipios y el destino político de los alcaldes. Lo primero tiene que ver con la deuda de u$s 400 millones que tienen los distritos; lo segundo, con el control de los planes sociales, herramienta clave en tiempos electorales.

La ex primera dama lo recibió inquieta porque temprano esperaba también a Alicia Kirchner en la Comisión de Asuntos Municipales que preside. Pero la ministra de Desarrollo Social hizo una gambeta, se excusó y envió a su segundo, Daniel Arroyo. Para Chiche, una «ninguneada» intolerable.

• Descortesía

El ministro, que llegó con su segunda Teresa García, aportó una descortesía: concurrió pero apurado. «Tengo poco tiempo, Chiche. En un rato me tengo que ir con el Presidente a Chacabuco», la saludó al llegar a la oficina del 2° piso del Congreso, despacho paralelo de la bonaerense.

Chiche Duhalde suponía que los diputados opositores se abalanzarían sobre
Fernández. Pero los rivales fueron, al final, más piadosos que los supuestos socios. «Estuvieron tibios», lamentó un colaborador de Chiche.

Al final, fue Atanasof quien se aventuró a pedir
una exención de IVA para las compras que hagan los municipios -hay una ley en el Senado de la senadora Laura Cresto- y gasoil subsidiado.

Después sospechó del ministro cuando éste anunció que creará el Consejo Federal de Municipios (CFM).

Esa mesa, que se presentará el martes, para Atanasof esconde algo difuso.
«No me queda claro», dijo cuando Fernández anunció el CFM desde dónde espera potenciar su nexo con los intendentes. En rigor, a eso se dedica Fernández, en horas extra, los fines de semana.

Pero el ruido ostensible fue en otros dos rubros:

Chiche, vía un proyecto de ley, pretende que el gobierno pesifique a 1 peso más CER las deudas de los municipios cuyo monto, a mano alzada -no hay ningún dato oficial preciso- se calcula en unos u$s 400 millones. Fernández lo rechazó. «Lavagna tiene una posición muy dura al respecto», dijo pateando la responsabilidad a su par de Economía; pero propuso discutir otras alternativas para amortiguar el impacto de esos rojos en los distritos. No lo dijo en voz alta, pero un diputado escuchó a Fernández recordar que Eduardo Duhalde, siendo presidente, tampoco quiso pesificar las deudas municipales. En eso, Chiche se queda sin un argumento para patalear. Para evitar más riñas entre peronistas, Fernández sacó un papel y contó que, en los '90, Domingo Cavallo creó la Unidad Ejecutora Central que con la Alianza gastó más de 10 millones de dólares del BM y el BID en un programa de Fortalecimiento de Municipios.

«¿Saben cuánto de eso fue a los municipios?»
, se le encrespó el bigote a Fernández. « Menos de 30 mil dólares: el resto se gastó en consultorías, pero los municipios van a tener que pagar todo.»

Fue el pie para que Chiche pida revisar en detalle la deuda municipal, planteo que viene haciendo también la Federación Argentina de Municipios (FAM), que preside Julio Pereyra. «Hay que ver en qué se gastó el dinero: nosotros no nos podemos hacer cargo de recursos que no usamos.»

• La ex primera dama pidió, por otro lado, que el gobierno ceda a los distritos el poder de controlar la entrega de planes sociales y, especialmente, les informe sobre la cantidad de planes que se distribuyen en cada municipio. Como hay programas cedidos vía sindicatos o agrupaciones piqueteras, los intendentes no siempre conocen cuántos planes -y a través de qué vías- van a su territorio. Es más, se quejan, no tiene poder de sanción: un jefe piquetero podía quitarle el plan a un activista si no iba a una marcha; pero un intendente no podía hacer nada si un subsidiado se negaba a hacer una contraprestación laboral. Semanas atrás, el gobierno les quitó a los caciques duros la facultad de dar de alta o de baja planes. Pero los jefes comunales, reclamó Chiche, deben poder fiscalizar y sancionar.

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