10 de diciembre 2002 - 00:00

Cierre anoche en Olivos

Alfonso Prat Gay se levantó cuan alto es y sonrió: «La verdad que se respira un buen clima acá». No entendió bien - ya aprenderá- las sonrisas sarcásticas de quienes lo acompañaban en Olivos, de donde salió designado anoche como nuevo titular del Banco Central de la República Argentina.

Los testigos de esa frase candorosa en el chalet presidencial eran Eduardo Duhalde, Eduardo Amadeo y el secretario de Hacienda Jorge Sarghini. El Presidente se había reunido a solas con el economista durante casi una hora para negociar el formato de su nombramiento, que se concretará el viernes con la asunción como presidente «en comisión» de la entidad, hasta que el Congreso le aprueba el pliego (ver nota aparte). «Me gusta mucho que venga gente con esta polenta», lo elogió el Presidente amagando, casi con un salto, un achuchón afectuoso con el longilíneo economista.

• El Presidente se comprometió a lograr que el Senado le preste a Prat Gay el acuerdo de ley, algo que le había negado el año pasado para el cargo de vicepresidente que había pedido Domingo Cavallo. Duhalde después de escuchar un largo diagnóstico, obviamente optimista, de Prat Gay sobre la economía criolla, hizo un alarde de poder con el teléfono. Pidió llamadas con Juan Carlos Maqueda -presidente del Senado-, José Luis Gioja -jefe del bloque PJ - y Carlos Maestro -jefe del bloque UCR, y en voz alta-, para que escuchase «Alfonso» (como llaman desde ayer al nuevo funcionario quienes no lo conocen), se interesó por el pliego. Le aseguraron que la negativa del Senado había sido con la integración que cesó el 10 de diciembre del año pasado. «Además ese rechazo se lo hizo el Senado -le explicó Duhalde a Prat Gay- a Cavallo. Ahora hay otra situación, especialmente con los radicales», le aclaró con un guiño el Presidente.

• Prat Gay pidió no entrar solo al Central. Se conocen desde hace tiempo con Duhalde por visitas que le hizo el designado junto a su socio, el economista Pedro Lacoste, por sugerencia de funcionarios como Amadeo o Alfredo Atanasof. Fue siempre para acercarle al Presidente consejos e informe de coyuntura. «¿Quiere traer al amigo?», pregunta Duhalde sobre Lacoste. Sí, como vicepresidente primero, cargo que deja en realidad Pignanelli. «Pero déme tiempo, porque somos socios y tendríamos que cerrar el estudio. Es algo para pensarlo y decidirlo con la familia», se confesó Prat Gay.

• «Aldo es un amigo, ¿no?», fue el otro guiño del Presidente. Por eso hoy por la mañana el nuevo titular entrará al edificio del Central acompañado por Pignanelli. Con él se sentarán en la cabecera de la mesa del directorio para explicar que acá no pasó nada y que todo igual. De todos modos, el Presidente levantó de nuevo el teléfono y pidió una llamada con los directores del Central, antes que nada con Pignanelli, y les fue anunciando la aceptación del cargo por Prat Gay. Primicia que tuvieron Amadeo y Sarghini cuando Duhalde los hizo entrar al tramo final de la reunión. La mención de Duhalde a la juventud de Prat Gay abrió el turno de las anécdotas y Amadeo contó cómo Raúl Prebisch en los años '30 era tan joven que no pudo asumir como presidente del Banco Central que había creado y debió desempeñarse como secretario.

• En esa hora Prat Gay le había explicado a Duhalde el margen que le queda a la Argentina para salir de la crisis sin regularizar los pagos con los organismos multilaterales y a la espera de un acuerdo con el FMI. También le dejó constancias Prat Gay de su buena relación con Lavagna. «No puedo tener una pelea entre Economía y el Central y más en este momento tan delicado», se quejó el Presidente. No es cierto que el designado llevase un pliego de condiciones; salvo su reclamo de que la designación sea prolija. Hubo también anécdotas, sobre cómo ganó Prat Gay en 2000, cuando estaba en el JP Morgan, una distinción por los buenos negocios advirtiendo la novedad del euro y se conoció con Domingo Cavallo. Cuando éste buscó expertos en canasta de monedas para el «factor de empalme» lo llamó a Londres para que se viniera con él.

• El nuevo funcionario había recorrido todo el espinel del gobierno a lo largo del día. Se entrevistó por la mañana con Roberto Lavagna sabiendo que era el candidato; se lo había adelantado Amadeo el domingo por la noche en una discreta reunión. Allí el nuevo embajador en los EE.UU. le dijo que su nombre era el primero de una lista que le habían acercado al Presidente entre él, Lavagna y Atanasof.

• Antes de recibirlo a Prat Gay para hacerle el ofrecimiento, Lavagna esperó el llamado de Duhalde a primera hora de ayer desde el chalet del Presidente en Lomas de Zamora, confirmándole que Pignanelli dejaba, como se había adelantado ya, el cargo. La despedida se la dio a solas Duhalde, quien escuchó en su casa de nuevo el rosario de quejas del saliente hacia el ministro de Economía. La principal culpa, dijo «Aldo» fue que Lavagna lo criticase por estar al servicio de los bancos en una reunión con académicos en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal. «¿Cómo me hace eso a mí, ante mis amigos? Eso colmó el vaso», lagrimeó Pignanelli.

• El Presidente no le dio repechaje. «Está bien, aceptado. Pero dame un nombre para tu cargo» (Duhalde). «- Lo tenés a Levy, que es amigo tuyo» (Pignanelli). «- Negativo, no resiste el debate, fue contador mío, de Alberto (Pierri); lo van a destrozar sin motivo». El silencio que siguió le indicó la puerta y cuando Pignanelli subía al auto Duhalde, que lo controlaba entre visillos, lo llamó a Lavagna para avisarle que estaba habilitada la vacante.

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