Comentarios políticos de este fin de semana

Política

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


El columnista comete un olvido y un error técnico pero sus restantes análisis son acertados y logra una buena nota. El olvido proviene de lo que podríamos llamar el « porteñismo periodístico» que habitualmente consiste en no fijarse qué hacen figuras políticas del interior del país hasta considerarlas para el análisis recién cuando adquieren dimensión nacional, preferentemente en la Capital Federal. Dice Morales Solá -y con eso titula su columna, algo que agrava el olvido- que a Néstor Kirchner ni en su provincia ni en el orden nacional se lo ha visto gobernar en la adversidad. No es así.

Cuando el actual presidente de la Nación asumió en su provincia se encontró con las arcas deficitarias y es sabido que esto de cajas vacías lo anonada para gestionar. ¿Qué hizo? Como el más ortodoxo y frío de los ortodoxos le redujo los sueldos al personal de la administración pública que en Santa Cruz llega a 90% de la fuerza laboral.

Era la época cuando aún no le había extraído los 600 millones de dólares al ex presidente Carlos Menem. Luego restituyó esa quita salarial y cuidó bien esos u$s 600 millones colocándolos en el exterior a interés y más tarde salvándolos del «corralito» y del «corralón». Lo demás que se diga de ese dinero es otro cantar, pero en administrar en austeridad y posterior bonanza Kirchner no actuó mal.

Es cierto que cuando asume la presidencia de la Nación coincide con el momento en que los chinos se deciden a comer más -por lo menos 400 de los 1.300 millones que son- y eso llenó de dinero a su gestión actual.

Nadie puede desear que al país no le ingresen divisas pero en verdad si no hubieran sido tan abundantes desde 2003 -y además coincidente con un mundo enriquecido en capitales donde sólo 3 países no crecen hoy- se podría haber tenido una preocupación que sacara a Kirchner de sus tendencias hegemónicas, de su captura de opositores y de sus enfrentamientos diarios internos y externos, casi como un entrenamiento.

El error del columnista, a su vez, es técnico. Es cierto que al Presidente le obsesiona tener reservas en el Banco Central casi tanto como «cajas abundantes» en el Estado. «Si hubiéramos tenido mejores gobiernos anteriores podríamos haberle pagado al Fondo Monetario y tener 40.000 o 50.000 millones de dólares de reservas», dice en su despacho. Morales Solá escribe que «cualquier manual de Economía dice que la emisión es inflación». Es cierto que hay que emitir moneda para comprarle reservas al Banco Central (los bancos oficiales pueden hacerlo sin imprimir pesos) porque las divisas son de los exportadores. Pero es un mal manual de Economía el que no aclara que emitir sería inflación siempre y cuando la oferta no pueda satisfacer de suficientes productos las compras con mayor cantidad de dinero. Aquí está la falla del gobierno. No en comprar divisas -como diría Roberto Alemann- sino en no generar expectativas de inversión que permitan producir más, porque si esto sucede hay real crecimiento dado que la mayor demanda se corresponde con más PBI industrial, más carne, etc. Y más empleo, no olvidemos. El resto de la columna semanal dice verdades. Hoy por hoy el accionar alocado, para ganarse base propia, de Moyano Junior (el hijo del cacique Hugo que dirige la CGT) pidiendo exagerados aumentos de sueldos (que se contagian desde 28 por ciento a 75%) es más factor inflacionario que la emisión para comprar divisas.

Muy acertado también cuando dice que el precio interno de la carne es un problema no la sublevación de 200.000 productores del campo (claro, agregando hasta los quintistas) y que Kirchner lo encara mal estableciendo «triunfo o humillación».

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


El columnista dedicó su ensayo a extenderse sobre el mismo tema que abordó la semana anterior: las consecuencias que tiene para las sociedades el enamorarse de conflictos del pasado. Esta vez Grondona organiza su explicación en una nueva taxonomía: naciones en las que predomina el pasado sobre el presente y el futuro, aquellas en las que pesa más el futuro que las otras dos dimensiones y esas otras en las que se endiosa al presente.

Como la semana anterior, el ensayista recomienda cerrar heridas antiguas: cita los ejemplosde Urquiza después de vencer a Rosas («Ni vencedores ni vencidos») y del abrazo entre Perón y Balbín.

Al examinar al gobierno actual, interpreta que está dominado por dos desviaciones. Un excesivo apego al pasado -como se demostró en las heridas reabiertas por el golpe del 24 de marzo de 1976- y una obsesión por el presente que le hace perder de vista los costos que deberán afrontar las futuras generaciones por las decisiones que no se adoptan en estos días. Arriesga que, por culpa de esa lógica, la Argentina podría caer en una involución social inversa a aquella experiencia de progreso individual que se cifraba en la fórmula «M'hijo el dotor».


VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


Sin demasiado aporte de información nueva, el columnista repasa la agenda más previsible de la actualidad, adoptando el enfoque que provee la Casa Rosada:

  • En referencia al conflictocon el sector ganadero, convierte en el factor principal del problema a Miguel Campos, el secretario del área, tal como se le escuchó a Néstor Kirchner en la intimidad, durante un encuentro con funcionarios la semana pasada.

  • Reitera lo que se publicó en este diario y en varios medios, incluido el mismo monopolio: el gobierno está enojado con Repsol y pretende ejercer presión para que la empresa ceda algunas áreas secundarias de gas y petróleo a otras compañías, más pequeñas.

  • Se equivoca en la interpretación de la conducta de los camioneros: dice que el Presidente le pidió a Hugo Moyano que controle a su hijo y que «los conflictos se encarrilaron». Durante el fin de semana Pablo Moyano tomó dos plantas de empresas transportistas. . Como el columnista de «La Nación», recuerda que Kirchner está enojado con Ricardo Cirielli, el subsecretario de Transporte Aéreo y sindicalista de los técnicos de Aerolíneas. Van der Kooy agrega que el Presidente no lo hace renunciar para no malquistarse con Moyano: ¿lo designó Moyano a Cirielli o existe un vínculo más antiguo que el que se tejió con el camionero? En realidad, los gremios aeronáuticosadhirieron a la candidatura de Kirchner cuando Moyano militaba aún con Adolfo Rodríguez Saá.

  • Como también se había publicado en Ambito Financiero, la nota consigna que Kirchner admite que no puede presionar demasiado a Tabaré Vázquez en relación con las papeleras de Fray Bentos. Y agrega que el principal problema en la elaboración del documento que deberían firmar los dos presidentes es que el gobierno uruguayo pretende que en las restricciones ambientales se incluya a toda la costa argentina del Uruguay, aunque todavía no haya allí ninguna inversión en ciernes.

    VERBITSKY, HORACIO.
    «Página/ 12».


    La aparición de otro libro sobre la historia reciente de la Iglesia vuelve a sacar al columnista de los temas de actualidad. En esta oportunidad, dedica el comentario habitual del domingo a resumir sus sospechas de que la muerte en 1976 del obispo de San Nicolás Carlos Ponce de León en un choque de autos pudo ser un asesinato. Ese caso, dice Verbitsky, ha sido reabierto el año pasado y recopila los datos que según él podrían probar que se trató de un asesinato. Le basta con que Ponce de León era un obispo que se identificaba con el sector de la Iglesia tercermundista y que autoridades militares lo considerasen un adversario ideológico.

    Prueba de ello es un documento de inteligencia militar que el columnista dice haber encontrado en archivos de la Cancillería en el cual un teniente coronel Manuel Saint Amat recopila críticas a Ponce de León por su militancia política.

    Sobre el caso en sí, une la cercanía del domicilio del chofer de la camioneta que impactó en el auto del obispo con una unidad de espionaje de estado y la amistad de su abogado con funcionarios judiciales que investigaron los hechos para deducir que se trató de un asesinato. Si se le suma que el sucesor de ese obispo fue Justo Laguna (jubilado como titular de diócesis de Morón el año pasado), el cuadro parece perfecto. Este obispo es descripto como altanero y sobrador hacia los sacerdotes que habían tenido relación con Ponce de León en San Nicolás.

    Debe agradecerse que Verbitsky haga este ejercicio de memoria en un diario y no que esté a cargo de un tribunal de Justicia porque con tan livianas pruebas parece dispuesto a dictar condena sin haber probado el delito ni aún determinado sus autores.
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