10 de noviembre 2004 - 00:00

Comunistas quieren sacar a Zamora del anarquismo

(En un país sin debate doctrinario en política y con los ideólogos de la izquierda ocupados en las servidumbres del oficialismo, es hasta saludable leer el planteo que debaten comunistas y anarquistas con representación en el Congreso sobre los partidos políticos. En su último número, «Alternativa Socialista», del comunismo disidente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (hoy, en la liga Izquierda Unida), le reprocha al anarquista (y ex trotskista) Luis Zamora que no crea más en los partidos políticos ni en la lucha obrera por la toma del poder. Ilustra ese periódico una caricatura sobre Néstor Kirchner identificado con Eduardo Duhalde en el apoyo a la pesificación que consagró el fallo de la Corte Suprema, que también reproducimos.)

La caricatura del periódico comunista disidente «Alternativa Socialista» identifica a Néstor Kirchner con Eduardo Duhalde con el fallo pesificador que emitió hace dos semanas la Corte Suprema de Justicia.
La caricatura del periódico comunista disidente «Alternativa Socialista» identifica a Néstor Kirchner con Eduardo Duhalde con el fallo pesificador que emitió hace dos semanas la Corte Suprema de Justicia.
Durante años Zamora levantó las banderas de: no pagar la deuda externa; castigar a los milicos genocidas; enfrentar a Alfonsín, Menem, Rico y tantos otros; apoyar las luchas, construir un fuerte y gran partido de izquierda y socialista, distinto del PJ y la UCR, para que gobiernen los trabajadores.

Después Zamora abandonó la política. Y cuando decidió volver recibió el apoyo de mucha gente que quería golpear a los viejos partidos, que respetaba y respeta a Zamora por sus años de honesta militancia en la izquierda.

• Crecimiento

En 2001 la izquierda -fundamentalmente IU y AyL-tuvo un importante crecimiento y de haberse logrado la unidad de sus dos principales expresiones podría haber disputado palmo a palmo con los grandes partidos en Capital con posibilidades de éxito. Fue una oportunidad que se dejó pasar y en 2003 tampoco se logró la unidad. Esto no se puede repetir. Por eso, queremos reabrir el debate con el compañero Zamorapara intentar desde allí empezar a construir juntos una fuerte alternativa política de izquierda.

Con miles de votos AyL obtuvo, en dos elecciones distintas, 4 diputados nacionales: Zamora, Roselli, Marta de Brassi y Carlos Tinnirello, de los cuales sólo queda en el bloque este último, que estaría a punto de irse. En la Legislatura porteña el bloque lo conformaban: Noemí Olivetto, Patricia Flores, Tomás y Rubén Devoto, Héctor Bidonde, Sergio Molina, Daniel Betti y Susana Etchegoyen.

Los hermanos Devoto se fueron haciendo el bloque Movimiento por un Pueblo Libre; Bidonde, Molina y Betti formaron el Bloque del Sur y Etchegoyen se fue sola. Los únicos que se quedaron son Olivetto (esposa de Zamora) y Daniel Vega (reemplazante impuesto a Patricia Flores).

Usted se preguntará: ¿por qué?, ¿qué pasó?. Con cada ruptura pública saltaron a la luz diferencias políticas y metodológicas.Las políticas están ligadas a que AyL dejó de levantar las banderas que antes hicieron que Zamora sea conocido y respetado.

El horizontalismo tiene dos postulados centrales: los partidos no sirven (incluidos los de izquierda) y la clase obrera no debe luchar por el poder.

Cuando
Zamora tomó como propias estas ideas partió de una realidad: el problema del burocratismo y el autoritarismo existe. Se vio claramente en la ex URSS y los países del Este. También marcaron a fuego a militantes que hicieron su experiencia con algunos partidos, en cuyo interior surgieron diferencias que no se canalizaron democráticamente y terminaron en lamentables rupturas.

• Salida

Sin lugar a dudas, los rasgos de centralismo burocrático con los que se impregnó la experiencia de la izquierda durante los años de fortaleza del estalinismo llevaron a muchos luchadores a creer que el horizontalismo era una salida. Sin embargo, por el contrario, el abandono de la construcción de partidos de izquierda revolucionarios que funcionen con centralismo democrático (es decir debatiendo democráticamente todo, votar en mayoría y minoría y salir a aplicar lo resuelto), da lugar a un régimen de funcionamiento autoritario, personalista y sin organización apta para la lucha.

En cuanto a la toma del poder, la realidad sigue demostrando que sin pelear porque gobiernen los trabajadores y el pueblo no hay ninguna posibilidad de revertir la situación de hambre, miseria y corrupción que azota a la Argentina.

Nosotros llamamos a Zamoraa reflexionar sobre su experiencia en el horizontalismo y a crear un ámbito fraternal para intercambiar opiniones al respecto.

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