28 de febrero 2008 - 00:00

Confesó Moyano

Les dijo a sindicalistas que arregló 20% porque ve nubarrones en la economía. Atinada reflexión. Pero, claro, obtuvo que la Cámara del Transporte -con subsidio estatalle pague una diferencia si se desvirtúa la pauta inflacionaria en el segundo semestre. De paso, hábil, obtuvo de Trabajo la personería jurídica para un nuevo gremio de otro de sus hijos.

Hugo Moyano
Hugo Moyano
En extrema reserva, Hugo Moyano confesó a los suyos que la decisión de apurar la firma del acuerdo salarial del gremio de los Camioneros, por una cifra elástica de 19,5%, respondió a que entrevé nubarrones en la economía por un posible desmadre inflacionario.

Un grupo, selecto y reducido de dirigentes de su sindicato, además de caciques de gremios moyanistas que integran la CGT, escucharon la alerta de Moyano sobre los riesgos que enfrenta la gestión de Cristina de Kirchner. El factor es, claro, la inflación.

De hecho, el camionero no oculta sus dudas sobre los datos del INDEC que digita Guillermo Moreno con auspicio de Néstor Kirchner, recurre a su propia fuente: habla de «la inflación del supermercado». Remite, además, a la crisis financiera que estalló por los sub-prime.

Pero como las mamushkas, Moyano tiene capas múltiples: su advertencia sobre eventuales tropiezos en la economía cristinista huele, en paralelo, a excusa frente a otros sindicatos que se habían embalado con la posibilidad de subas de 30% o más.

«Había que cerrar en 20% sino...» se justificó con cara de circunstancia. «Y rápido» completó en referencia a que su convenio recién concluía a mitad de año.

No lo hizo -como sí lo hizo en otras sobremesas angustiosas- pero podría haber citado el derrotero de José Ignacio Rucci en los 70 cuando estampó su nombre en el Pacto Social con lo que se ganó el veneno del grueso de los demás gremios porque « planchó» las demandas salariales.

Aquel 19,5% elástico, que con premios e incorporación a lo remunerativo, se estira como mínimo a 22%, marcó la cancha: la UOCRA repitió la misma cifra, ayer se sumó taxistas de Jorge Omar Viviani y en pocos días, con alguna leve diferencia de números, lo haría Comercio de Armando Cavalieri.

Otro que espera en gateras para firmar es el SUTERH de Víctor Santa María, que llevó a Casa Rosada -reporta a Alberto Fernández, se sabe- una encuesta que dice que 50% de los consultados considera que una suba de 20% no generaría impacto inflacionario. Música dulce para el gobierno que Santa María aprovechó para filtrar su propio interés: dos tercios de los interrogados, según el sondeo, considera justo el pedido de 27,5% del SUTERH porque sólo incidiría 30% en el valor de las expensas. Igual, Santa María firmaría apenas por encima del 20%.

Lo mismo ocurrirá con Andrés Rodríguez de UPCN, que recién el fin de semana regresó a Buenos Aires de un descanso prolongado. El dirigente de los estatales también pactará una suba en la banda de 20%.

  • Bonus

    Pero lo acordado por Moyano con las cámaras de transportistas, bajo el influjo de la Casa Rosada -suba de 19,5% en tres tramos, con fecha final en diciembre, y dos pagos extras de 130 pesos, más 120 pesos que se incorporarán al remunerativo- tiene un anexo secreto.

    En la segunda mitad del año, los trabajadores camioneros recibirían un plus que no fue incluido en el anuncio que la semana pasada compartieron Moyano, el ministro de Trabajo Carlos Tomada y Luis Morales, de la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas.

    Un auténtico pase de magia entre el camionero y los Kirchner. Ese extra no recaería sobre el costo de las empresas sino que sería financiado con subsidios otorgados por el Estado a las compañías de transporte. En la práctica, ese plus lo absorberáel Estado nacional.

    El extra subsidiado forma parte de la letra chica del pacto entre Moyano y la Casa Rosada, letra chica que tiene otros condimentos, uno político y otro gremial:

  • Le allana su reelección como jefe de la CGT, operación que avanza sigilosamente a través de una negociación entre el camionero y «los gordos», con Oscar Lescano, de Luz y Fuerza, como celestino. El menos proclive al diálogo es, por estas horas, Carlos West Ocampo, líder de Sanidad. Además, Kirchner le reserva un lugar de privilegio en la cúpula del PJ, donde ocupará una vicepresidencia. . Expande el poder gremial del clan Moyano, al darle un sindicato propio a Facundo, hijo peajero del camionero (ver aparte), además de habilitar la absorción por parte de Camioneros del gremio de Barrido de Rosario y el compromiso de la Casa Rosada de que intervendrá expresamente para impedir que empresas de recolección de basura del conurbano se municipalicen, transformación que le haría perder miles de afiliados a Moyano.
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