Daniel Scioli y Eduardo Camaño, presidentes de las cámaras del Congreso, recibieron el nuevo petitorio de Juan Carlos Blumberg , que fue acompañado, entre otros, por Cristian Ramaro, víctima de un secuestro extorsivo. Le replicaron con un informe de las leyes que le votaron a su pedido en la primera marcha.
«Quiero agradecer la participación del Congreso, en especial al Senado que ha trabajado muy rápido en la sanción de las leyes; Diputados tiene una mayor lentitud...» La frase de Juan Carlos Blumberg sonó con amplificación natural en el Salón Gris del Senado. Faltaban menos de 10 minutos para las 19 y afuera del palacio de Entre Ríos y Rivadavia ya esperaba una multitud en reclamo de seguridad.
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La entrega del nuevo petitorio, que llevó Blumberg en compañía del matrimonio Garnil -padres de Nicolás Garnil-y de Cristian Ramaro (víctima de un reciente secuestro como Nicolás), casi deriva en un momento de tensión. Daniel Scioli y los senadores que lo acompañaban escucharon en silencio las palabras del padre de Axel. No era momento para exteriorizar la tradicional rivalidad bicameral o para celebrar que el padre de Axel reconociera, de manera implícita, que se hubiera sancionado la mayoría de sus demandas.
Sin perder la compostura, Eduardo Camaño se hizo responsable de dar una respuesta. «Mire, señor Blumberg, lo que al Senado le toma una tarde debatir y votar a nosotros nos lleva dos días», comenzó el presidente de la Cámara baja. «¿Sabe qué pasa? No hay comparaciones posibles: mientras aquí hay 72 senadores, en Diputados, hay 257 y 40 bloques. Yo tengo que darles por reglamento tiempo a todas las bancadas para hablar. Es parte de la democracia», concluyó Camaño cual profesor de instrucción cívica, mientras seguía con atención -y con un pocillo de café en la mano-el radical Horacio Pernasetti (el peronista José María Díaz Bancalari llegó tarde y se perdió la foto).
El clima se distendió de inmediato. Nadie tenía vocación de discutir. Ni siquiera cuando Blumberg mencionó sacar a los políticos del Consejo de la Magistratura. El senador Miguel Angel Pichetto explicó: «Si se reduce el Consejo, se pierde el equilibrio; además este órgano garantiza un proceso transparente de selección de jueces, mediante concursos y audiencias públicas; antes, ser magistrado dependía de una decisión política».
Aunque tampoco hubo polémica, sonó desafortunada -a oídos de los legisladores-la intervención de una abogada que acompañaba a Blumberg y los demás. «El gobierno parece que los tiene muy restringidos, ¿por qué no se plantan ustedes ante el Poder Ejecutivo para sacar mejores leyes?», inquirió la dama. «Aquí hay distintas corrientes de pensamiento; esto es la democracia. Mire cómo vota cada uno en las planillas y se va a dar cuenta de que existe independencia de criterio», intervino la senadora pampeana Silvia Gallego.
La crónica dirá simplemente que Blumberg entregó sendas copias del petitorio de leyes contra la inseguridad a Scioli y a Camaño. Que al vicepresidente y al titular de Diputados los acompañaban los senadores justicialistas Pichetto, Jorge Milton Capitanich, María Laura Leguizamón, Liliana Negre de Alonso, Celso Jaque y Gallego, y el radical Mario Losada, más los diputados Pernasetti y Díaz Bancalari.
También agregará que Blumberg se llevó anoche una voluminosa carpeta que incluía los proyectos sobre seguridad aprobados que le dio Scioli.
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