Irurzun retiene presidencia de una Cámara Federal agrietada

Tras guerra silenciosa en el tribunal entre "trasladados" y jueces "de la Constitución" se definió una continuidad con pax provisoria. Oficina de Escuchas sigue bajo su mando. Incógnita sobre concurso.

Fricciones. Martín Irurzun mantuvo tensiones dentro de la Cámara Federal tanto con Leopoldo Bruglia (foto) como con Pablo Bertuzzi.
Fricciones. Martín Irurzun mantuvo tensiones dentro de la Cámara Federal tanto con Leopoldo Bruglia (foto) como con Pablo Bertuzzi.

En medio de un ambiente convulsionado, Martín Irurzun logró retener la presidencia de la codiciada Cámara Federal luego de varios meses de tironeos con los jueces “trasladados” que desembarcaron en ese tribunal con auspicio de la Casa Rosada. El tembladeral que significaba la diaria en el segundo piso de los tribunales federales de Comodoro Py derivó en la firma de una acordada donde se definieron las autoridades para el período 2019, los últimos días antes de la feria judicial que comenzará hoy a las 13.30. Ese documento con las firmas de los camaristas todavía no se difundió públicamente en el Centro de Información Judicial, a contramano de los usos y costumbres del resto de las designaciones. El due date que pasó desapercibido caducó el 20 de diciembre.

La reelección de Irurzun se dio en un contexto de paridad que se generó con la grieta entre camaristas: hubo un estratégico apoyo de otro recién llegado, Mariano Llorens. Ambos resistieron parte de los embates que se agudizaron tras el aterrizaje del juez Pablo Bertuzzi y que detalló Ámbito Financiero en octubre pasado. Tanto Bertuzzi como Leopoldo Bruglia, que había sido trasladado de manera definitiva desde el Tribunal Oral Federal N°4 conformaron el bloque de los “trasladados” y aprovecharon el traspié que significó la salida de la presidencia de la Corte Suprema de Ricardo Lorenzetti. Una de sus terminales en Comodoro Py era Irurzun, quien quedó a la intemperie. La Casa Rosada no disimuló su interés es desbaratar parte de la estructura de poder del rafaelino en los tribunales de Retiro, aun sin motivos de peso para esgrimir quejas sobre su comportamiento. En esos pasillos todavía se preguntan por qué los últimos días de septiembre circuló una foto de Irurzun en una cafetería, con gesto adusto, y mirando cómo uno de los principales operadores judiciales del Gobierno, Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, gesticulaba.

Irurzun y Llorens habían intentado resistir en vano la llegada de Bertuzzi cuando el Consejo de la Magistratura apuró su polémica mudanza justo después del veredicto que llevó a prisión a Amado Boudou. Adujeron que su colega Bruglia (que lo había propuesto) no tuvo en consideración la necesidad de respetar el concurso para seleccionar un magistrado. Afirmó que “el traslado se encuentra reglamentariamente previsto”, pero que en este caso, “no se verifica ninguna circunstancia que justifique su procedencia”. Con siete votos del macrismo y aliados, el órgano de selección de jueces consideró cumplido el status de “federal” para Bertuzzi y lo habilitó para ser uno de los jueces que atajará las causas más sensibles que administran los doce juzgados federales con mayor incidencia política. Por ejemplo, su llegada corrió del tablero a Irurzun de la denominada causa “cuadernos” que ahora monopolizan Bertuzzi y Bruglia. Desde el primer día hubo fricciones que no se disimularon. Ambos tributan en la agrupación Compromiso Judicial, escisión de la “Celeste”, pero cada vez más influyente gracias a la excelente relación de ese sector con el Gobierno que ha escogido referentes de esa línea de política interna entre los jueces para ungirlos en cargos clave. Alejandro Pérez Chada es el hombre fuera del Gobierno clave por su aceitado nexo con llegada a Pablo Clusellas.

Junto con la presidencia por un período más, Irurzun mantiene en paralelo (al menos en los papeles) el proverbial “jarrón chino” que significa la Oficina de Interceptación de Comunicaciones (las escuchas legales). Desde el recambio de autoridades en la Corte no hay explicitas intenciones de Carlos Rosenkrantz de mantenerlo bajo la órbita del máximo Tribunal como había ordenado un decreto presidencial, quitándolas de la órbita de la Procuración. Como con el jarrón, nadie sabe dónde ponerlas sin generar un nuevo problema.

En ese contexto, será tarea del nuevo Consejo pisar el acelerador en el concurso N°412, quizás el más sensible de los venideros porque definirá la cobertura de vacantes para la diezmada Sala II, donde Irurzun está sólo. Desde que el 10 de agosto se hizo la prueba escrita no ha habido movimientos de peso sobre el orden de mérito provisorio de los aspirantes.

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