Vence mañana el plazo para la presentación de alianzas y partidos políticos que competirán en la elección porteña del 8 de junio próximo. Ese cierre se hará en pleno convencimiento por parte de los dirigentes políticos del distrito de que final-mente la elección podría postergarse. Hasta hoy no hay acuerdo entre el Tribunal Superior de Justicia de la Capital Federal y la Cámara Electoral nacional, ya que ambas reparticiones se disputan el control de la votación.
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El 8 de junio se definirán jefe y vicejefe de Gobierno porteño, y legisladores del distrito, y también diputados nacionales por la Capital. Es decir, hay dos categorías de candidatos locales y una nacional.
De todos los candidatos que se presentan hasta ahora para reemplazar a Aníbal Ibarra, sólo Mauricio Macri sería el más interesado en mantener la fecha a la cual, paradójicamente, convocó el frentista en un arte que evitara la postulación de presidenciales que salgan perdedores el 27 de abril.
La estocada se la dio a Ibarra el trotskista Luis Zamora, quien anunció de un día para otro que será candidato a jefe porteño, aunque actúe como anticandidato en la votación nacional.
El ibarrismo creyó que ese postulante no se animaría a tal doble discurso y ahora ve que Zamora le puede acaparar los votos de la ex alianza desencantada que no se atrevería a votar a Macri.
Al peronismo porteño también le convendría una postergación de la elección. La lista oficial del PJ Capital quedó huérfana el mismo día de su nacimiento en una interna de febrero, cuando el candidato a jefe porte-ño Daniel Scioli abandonó la fórmula que integrara con la legisladora Alicia Pierini para emigrar a la dupla nacional acompañando a Néstor Kirchner. Desde entonces el PJ, cuya titularidad recayó en Miguel Angel Toma, intentó un acuerdo electoral para los candidatos a legisladores porteños y diputados nacionales. Lo hizo tanto con Ibarra como con Macri. Con el empresario quedaron ancladas las negociaciones hasta el momento, porque Macri exigiría un cambio en las listas antes de otorgarles el permiso para que vayan colgadas de su candidatura. Patricia Bullrich, bendecida por Ricardo López Murphy para disputar la intendencia porteña, no sólo cree que las elecciones de la Ciudad deberían ser más adelante, sino que hizo una presentación ante la Justicia por ese motivo. Ese recurso judicial, sin embargo, fue rechazado. Zamora es otro de los que se quejaron de la proximidad de la elección porteña con respecto a la elección de presidente de la Nación. El mismo reclamo le hizo incluso la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) a Ibarra y también un claque de intelectuales de la progresía porteña.
El ibarrismo asegura «estar por el 8 de junio» y refuta que el jefe de Gobierno de la Ciudad pudiera cambiar el cronograma.
En plena puja trascendía ayer que los padrones que maneja el Tribunal Superior de Justicia de la Capital Federal difieren de los que tiene María Romilda Servini de Cubría.
A todo esto, si bien mañana vence el plazo para la presentación de alianzas y partidos, no se comunicó la resolución que establecerá si habrá una sola tira de boletas o dos. Esto significa que para los jueces porteños sería conveniente una boleta con los candidatos a jefe y vice, y legisladores por un lado, y una papeleta separada, suelta, con los postulantes a diputados nacionales.
El calendario electoral, de continuar como hasta ahora, que impone mañana el cierre de alianzas, mantendrá hasta última hora la expectativa, ya que los candidatos se tomarán el tiempo para forzar los cierres. La excepción sería Zamora, quien asegura que no hará ningún tipo de coalición. Bullrich, por su parte, ya formalizó con el partido Recrear su presentación, y Macri debe definir qué hace con el PJ y qué lugar les da en las listas a los partidos chicos que lo acompañan, los que apoyan a L. Murphy a nivel nacional, pero no a Bullrich en la Ciudad de Buenos Aires.
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