6 de abril 2004 - 00:00

¿Corrige rumbos ahora la prensa que antes apoyaba?

La prensa, cuando cumple su función percibe los fenómenos presentes y los que vienen con más rapidez que los políticos. Quienes gobiernan sueñan con que una prensa adicta tuerza el rumbo de la opinión ocultando lo evidente; o viven acobardados por esa otra prensa que presiona por privilegios. El gobierno Kirchner se engolosinó con los cantos de la prensa adicta, alguna pagada, otra complaciente ya por vicio o cobardía, otra presionante por ventajas, pero en estas horas empieza a estremecerse a medida que algunos altavoces a favor se van apagando. Es como si los medios de la corporación permitieran que algunas voces (columnistas, noteros) se diferencien por si más adelante deban justificarse.Veamos sino un panorama de cómo la prensa que apoya al gobierno gira el rumbo desde el apabullante testimonio de la marcha nacional contra el crimen por el asesinato de Axel Blumberg. Esta manifestación fue, además, una oportunidad para la clase media de expresar el malestar frente a una administración aficionada a las manipulaciones de la opinión pública, que se ufana de controlarlo todo y de que además la apoya un utópico 80% de la gente, dato que ninguna encuesta seria ha constatado con solvencia. Veamos lo principal de ese giro que ahora hace sufrir al gobierno en pasajes seleccionados de cuatro panoramas del fin de semana:

• NO TIENE PLAN

Revista «Noticias»: «La comezón del décimo mes» (columnista Darío Gallo).

«No hay métodos científicos, ni certificaciones oficiales para decretarlo. Pero alguna vez la historia lo dirá así: la luna de miel del gobierno de Néstor Kirchner con gran parte de la sociedad argentina terminó a diez meses de la asunción. Trescientos días, eso fue lo que duró el romance enceguecido entre extensos sectores sociales y un Presidente al que no habían votado, pero por el cual se dejaron seducir desde el 25 de mayo en que asumió. Aunque el dato no lo registran aún las encuestadoras, en las próximas semanas comenzarán a aparecer leves descensos en la imagen positiva presidencial y, todavía más, cuando se analice la gestión misma.

Pese a que muchas de las consultoras encargadas de realizar esos sondeos trabajan para el gobierno, no podrán disimular lo que ya se palpa en las calles y en algunos diarios.

Al igual que la pareja recién llegada de viaje de bodas choca con la realidad, buena parte de los argentinos comienza a darse cuenta de que Néstor Kirchner es -¿cómo podía ser de otra manera?- un hombre con defectos. Su falta de plan a mediano y largo plazo ya no puede ser ocultado bajo una retórica sensiblera, la altanería de la primera dama o los ingeniosos graffiti de mingitorio que suele proferir su ministro del Interior.

La crisis energética, los aumentos en distintos rubros, la inseguridad creciente, por citar sólo algunos rubros, terminó con la magia inicial. Es hora de gobernar. (...) Sin dudas, el acto por la creación del Museo de la Memoria en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) marcó un antes y un después en la relación de Kirchner con varios frentes. Ese 24 de marzo, las actitudes del Presidente generaron grietas no sólo entre los excluidos de su partido, sino también en intelectuales progresistas.

Salvo el diario «Página/12», el resto de los matutinos comenzó a tratar en negativo al gobierno desde el jueves 25, el día después al acto en la ESMA. «Clarín», «La Nación» y Ambito Financiero criticaron el discurso presidencial y la particular visión de cómo revisar el pasado. Además, se sumó la solicitada de los cinco gobernadores peronistas (todos ellos perseguidos o encarcelados por la dictadura) que se sintieron discriminados por Hebe de Bonafini, lo que agregó otro elemento negativo para el gobierno.

• PERDIO LA INICIATIVA


Diario «Página/12»: «Termina la luna de miel»

En el gobierno esperan «parar la pelota» y, cual en una cultura agrícola, miran al cielo en pos de ayuda para resolver importantes entuertos. Resulta toda una novedad que un gobierno pleno de iniciativa y de voluntad política busque el sosiego y la ayuda de los hados. Una novedad que es reflejo de otra: acaso por primera vez, en los últimos días, no fue el oficialismo el gran protagonista de la política cotidiana. Consecuentemente, es sensato y astuto tratar de parar la pelota y ganar tiempo. Es que desde hace un tiempito el gobierno ha perdido la iniciativa y la imposición de los ítem de la agenda pública. Desde el Congreso peronista de Parque Norte, el gobierno no las tiene todas consigo. Néstor Kirchner rigoreó a José Manuel de la Sota y le hizo sentir quién es quién en la interna del PJ. Pero su victoria contra un contendiente débil y apresurado fue demasiado costosa. Entre otras gracias, paralizó las negociaciones sobre la ley de coparticipación. La interna partidaria, para colmo, a pocos interesa y genera el hastío de los más.

La crisis energética coloca al gobierno de cara a un problema estructural y desatendido. Y reflota lo que ya es un clásico: las discusiones, a veces muy fuertes, entre Roberto Lavagna y ministros más cercanos al Presidente. (...)

La movilización convocada por Juan Carlos Blumberg sorprendió por su magnitud y (notable proeza) dejó sin habla por un largo rato a la corporación política.

El hecho fue sorpresivo y su concurrencia, inesperada, tanto para los protagonistas como para los intérpretes más calificados. Pero como todo fenómeno social, no es producto de un Big-Bang ni nace de gajo. Se enlaza en una noble tradición argentina: la de albergar una sociedad civil aguerrida, hasta jacobina, muy predispuesta a «ganar la calle», meter bulla, ponerle presión a los gobernantes. (...) Los manifestantes, en número impresionante, testimoniaron su adhesión a la convocatoria de un padre, víctima de un hecho de violencia desolador. (...) Kirchner afronta un reto inédito. Hasta ahora pudo combinar, virtuosamente, un estricto apego a su sistema de convicciones con un apoyo masivo de la clase media, que no comparte plenamente su escala de valores. Pero ahora, «la gente» se encolumna tras una demanda que «tira» a la derecha, se diga o no se diga, le guste a quien le guste. Y lo hace desde el número y la presencia pública. (...) Esta vez el clamor es mucho mayor, no brota de las encuestas, sino de la mera calle. Habrá que ver y medir las reacciones de un gobierno que hasta el jueves parecía prolongar, sine die, la luna de miel.


• LA GENTE AGOTO SU PACIENCIA


Diario «Clarín»: «El gobierno y un tiempo distinto» (columnista Eduardo van der Kooy).

¿Está llegando a su fin el estado de gracia para Néstor Kirchner? No hay indicios de que la popularidad del Presidente haya entrado en merma pero sí, en cambio, evidencias de que el gobierno afronta una variedad de conflictos que no le permitirían retener, como hasta ahora, la complacencia mayoritaria de la opinión pública. Ninguno de aquéllos haría temer un principio del fin en la relación de Kirchner con la sociedad aunque, recordando una frase de Winston Churchill de los años de la guerra, podría aventurarse que el gobierno asistiría al final de su comienzo. Es decir, de aquel tiempo en el cual sólo hubo cabida para mieles y romances. (...)

Vuelven como una marea brutal viejísimos problemas que angustian a la sociedad y que se empiezan, además, a endosar a este gobierno: uno de ellos es, sin dudas, el de la inseguridad. (...) Las conjeturas, en verdad, de poco sirven a esta altura. Asoma bien claro que no hay fronteras cuando el azote proviene del delito y de la muerte: la imponente marcha por Axel, sin antecedentes en la memoria de la democracia, repudió su asesinato en Buenos Aires pero eligió como escenario las calles porteñas y terminó derivando hacia la Plaza de Mayo, símbolo del Poder nacional.(...) La movilización que lideró el padre de Axel significó además un doble desafío: la gente pareciera haber trasuntado que agotó su paciencia frente a cualquier otra posible atrocidad; esa muchedumbre insinuó convalidar un curso de acción para atacar la delincuencia que, a priori, no coincidiría con algunos de los lineamientos oficiales conocidos.

Otro frente que amenaza aquel sostén refiere a la crisis energética. Kirchner supone que está a resguardo ya que el problema no castigó todavía al ciudadano común. Es, en realidad, una verdad relativa: hace tres meses que en la zona de Cuyo, el Noroeste y Córdoba se vienen realizando cortes en las industrias que han alterado el ritmo laboral. La fábrica de alimentos que la semana anterior inauguró el propio Presidente debió demorar sesenta días su producción ante la incertidumbre del suministro eléctrico. Una multinacional acaba de dejar en suspenso, por la misma razón, una inversión millonaria.

• LOS EMBARGA LA CONFUSION


Diario «La Nación»: «Duhalde y Lavagna toman distancia» (columnista Joaquín Morales Solá).

La protesta ha golpeado las oficinas del Presidente. No hubo manifestaciones contra él, pero el mensaje social lo comprende tanto como a cualquier otro. La opción que le quedó es complicada: deberá cerrar la campaña perpetua en la que está y ponerse a gobernar, o tendrá que redoblar su apuesta encendiendo la tribuna y buscando sólo golpes de efecto. ¿Qué hará? En la respuesta a esa pregunta se encierra el destino de una nación aún atormentada.

(...) Nadie sabe si el gobierno de Kirchner leyó con exactitud lo que sucedió el jueves de pasmo o si, en cambio, todavía lo embarga la confusión ante la novedad inesperada y súbita. La primera reacción ha sido la de trasladarle todas las culpas a Solá y empujarlo en su ascenso al cadalso, aunque un sector importante de los reclamantes del jueves terminó en la Casa Rosada de Kirchner. (...) Kirchner debería asumir su propia responsabilidad: el Presidente desestabilizó la gestión de Juan José Alvarez como anterior ministro de Seguridad por razones de antipatía política y personal. Alvarez es el único político que chapoteó con cierto éxito entre policías y malandras de toda laya. (...) Kirchner debería abrir sus manos.

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