La Corte rechazó planteo UCR para frenar la ley de lemas K en Santa Cruz

Política

En sigilo, mayoría Lorenzetti-Maqueda-Rosatti volvió a aplicar rigor y forzó a la "cúpula" del máximo tribunal a arrimar sus votos para no quedar en minoría. Precalienta fallo clave de martes próximo. Gobierno, desinteresado en la suerte de Costa.

El tercer fallo programado de la Corte Suprema no ofreció sorpresas pero sí contuvo mensajes internos para la dinámica del máximo tribunal de cara al fallo más relevante en materia previsional, previsto para el martes próximo. Por unanimidad, declararon inadmisible un recurso de queja de la UCR de Santa Cruz, encarnada por el diputado Eduardo Costa, para que se declare inconstitucional la ley de lemas que llevó al poder de esa provincia a Alicia Kirchner. A diferencia de otros casos, la mayoría compuesta por Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti mantuvo hermetismo sobre el sentido de sus votos hasta el lunes por la tarde. Querían confirmar si existían filtraciones para que la Casa Rosada esté enterada del contenido de los borradores. El clima de desconfianza mutuo es parte de la postal que ofrece un tribunal en permanente cortocircuito con la “cúpula” de sus autoridades. A último momento, sumaron voluntades Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco. La señal fue leída como un reposicionamiento para evitar un desgaste político y maquillar un nuevo escenario de derrota.

Era el único de los temas que Rosenkrantz insistió en incluir en la “agenda” de sentencias que se dio a sí misma la Corte por presión interna. La demanda había sido entablada por Costa en la previa a las elecciones 2015. Esos comicios derivaron en que sea ungida Kirchner sin ser la candidata más votada, sino por sumatoria de lemas. La conclusión de la Corte ayer fue que el asunto era un tema de derecho público de Santa Cruz que no constituía un planteo federal sobre el que la Corte debiera expedirse. Cada provincia tiene potestad de definir su sistema eleccionario dentro de sus reglas internas. El Gobierno había perdido interés en el tema que podría haberle asestado al último bastión kirchnerista un golpe indoloro: nadie imaginó que se le podría quitar legitimidad a la hermana del expresidente Néstor Kirchner.

Esto no evitó el merodeo en torno del despacho de Highton de Nolasco de uno de los más encumbrados operadores radicales, el coordinador del Programa Justicia 2020, Ricardo Gil Lavedra. Hubo tanteos por los votos al regreso de Rosenkrantz de su viaje por Miami. Era un secreto a voces que el presidente de la Corte apostaba por la inconstitucionalidad. Esa posibilidad se cerró con el muro construido por la mayoría que apuntaló el voto de Rosatti sobre la cuestión federal que debía subrayar la Corte. En el cuarto piso del Palacio de Tribunales y para la política doméstica de la Corte, el cambio de postura de Rosenkrantz fue mirado como una claudicación a ponerse “el traje de Elizondo”, como el mismo juez definió el rol incómodo de árbitro imparcial y ajeno a influencias que debe tener un magistrado. Políticamente se explica por sí mismo el movimiento: reservar energías para dar una batalla donde haya chances de éxito en los próximos fallos. Viendo que no había otra opción, optó por no debilitarse integrando un nuevo voto solitario en un caso perdido. Costa refunfuñó, pero el fallo coincidió con la visita del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a Santa Cruz. En el fondo, a la Casa Rosada había dejado de interesarle la suerte del planteo de Costa y de un sector de la UCR.

“Puede concluirse, en primer término, que este caso orbita exclusivamente sobre la interpretación de derecho público provincial. Y en segundo lugar, que ninguno de los diversos planteos efectuados por la agrupación recurrente (la UCR Costa) logran evidenciar la ocurrencia de las excepcionales circunstancias que -en los términos de la consolidada jurisprudencia de este Tribunal- habilitan la intervención de esta Corte en asuntos que las provincias han reservado a su autonomía por imperio del federalismo”, sentenció la Corte. Esto se traduce en el caso en que debe respetarse “la manera en que la justicia provincial interpretó las normas locales aplicables. Es por ello que la contienda culmina en el ámbito jurisdiccional de la Provincia de Santa Cruz”. Por unanimidad, se tachó de “inadmisible” el pataleo de Costa.

El clima de desconfianza dominante gira en torno a nombramientos y cargos en la previa de fin de año. En esa guerra están enfrascados los supremos que guardarán sus municiones para la semana próxima, última estación de los fallos programados.

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