Cumbre del G-20: las potencias se comprometieron a reducir a la mitad sus déficits
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Los líderes mundiales se reunieron en Toronto.
Esta situación provocó un intenso debate previo a la cumbre entre los países defensores de no retirar los estímulos, como Estados Unidos y los emergentes, y los que no veían otra salida que recortar el déficit ante el peligro de que los mercados de deuda les cobraran una grave penalización.
El G20 parece haber resuelto estas diferencias aparentemente irresolubles con un documento de consenso que, si bien invita a los países a sanear sus finanzas, dice que debe hacerse "a la medida de las circunstancias de cada país" y sin poner en peligro el crecimiento.
"Eventos recientes han puesto de manifiesto la importancia de contar con unas finanzas públicas sostenibles y con planes creíbles, diferenciados y a la medida de cada país", indica.
No obstante, señala que "los países con serios problemas fiscales necesitan acelerar el camino de la consolidación".
El G20 no ha podido resolver otra de las grandes diferencias que existían sobre la mesa: la de establecer un impuesto bancario global para financiar los futuros rescates bancarios y al que se oponían los emergentes con el argumento de que sus entidades no habían provocado la grave crisis del 2008 y 2009.
El documento final deja claro que el sector bancario debe pagar por el coste en el que incurren los Gobiernos cuando acuden a su rescate, si bien da libertad a los países para establecer una tasa bancaria con ese fin.
Pero los países que forman parte del G20, que suman el 85 por ciento del PIB mundial, llegaron a un consenso en otros aspectos, como en la necesidad de exigir mayores dotaciones de capital a la banca para que resista mejor los envites de la crisis.
Así, da su total apoyo a las negociaciones que hay en marcha en el Comité de Supervisión de Basilea, donde se tratan nuevas exigencias, conocidas como Basilea III.
En términos generales, el G20 anima a los Gobiernos a continuar con las reformas de sus sistemas financieros y a someterlos a una mayor supervisión, tal y como se acordó en las cumbres de Washington, Londres y Pittsburgh.
Pide que se imponga "a nivel internacional y de una manera consistente y no discriminatoria" una mayor regulación y transparencia a los mercados de derivados, a las agencias de calificación de riesgo y a los fondos de alto riesgo, que estuvieron en el ojo del huracán durante la reciente crisis.
La declaración final de la cumbre también hace referencia al bloqueo de las negociaciones de Doha para liberalizar el comercio y pide al respecto que las conversaciones finalicen "lo antes posible".
También solicita a los países que eviten en los próximos tres años, hasta el 2013, imponer barreras comerciales al comercio y a las inversiones.
El G20 establece que la siguiente cumbre se celebrará el próximo mes de noviembre en Corea del Sur, en tanto que en el 2011 la acogerá Francia y en el 2012 México.





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