9 de agosto 2004 - 00:00

De Gennaro, con Moyano, genera más sellos gremiales y subsidios

Víctor De Gennaro
Víctor De Gennaro
Víctor De Gennaro ensaya malabares para no quedar expuesto ante Néstor Kirchner como un cacique sindical que no ejerce su mando con rigor.

Mañana, a la tarde, en la sede de la CTA, en avenida Independencia al 700, De Gennaro tratará de «lavar» el petitorio que, con mandato de confederal, acordó la central en abril pasado y donde son más las demandas que los aplausos dirigidos al gobierno nacional.

Será una pulseada dura: en la cúpula de la CTA conviven prokirchneristas como De Gennaro, el minero Edgardo Depetri o el piquetero Luis D'Elía con críticos como la docente Marta Maffei, el judicial Víctor Mendibil y, en menor medida, el aeronáutico Ariel Basteiro.

Hasta ahora, en sus frecuentes visitas personales a la Casa Rosada, De Gennaro -siempre escoltado por Depetri, un aliado del jefe de Gabinete, Alberto Fernández- le juramentó a Kirchner su respaldo. El miércoles quedará claro que ésa no es la posición unívoca de la CTA.

En rigor, la delegación que se reunirá con el Presidente, prepara un fuerte planteo contra la sanción de la Ley de Responsabilidad Fiscal porque, arguyen, condiciona el crecimiento de gasto en áreas sensibles como salud, educación o política de desarrollo.

• Disfonía

Arrinconado, la semana pasada, De Gennaro no pudo ausentarse del palco donde se criticó esa sanción del Congreso nacional. Pero, oportunamente disfónico, evitó todo cuestionamiento al gobierno, en definitiva, impulsor de esa ley para satisfacer una demanda del FMI.

Las filiales provinciales de la CTA patalearon por el silencio de
De Gennaro y prometieron reprenderlo. Mañana tendrán la oportunidad de hacerlo.

Pero no todo se agota en aquella ley. La cúpula ceteísta prepara otros planteos, no menos espinosos, para el Presidente. A saber:

. Insistirán con su reclamo de «libertad» sindical argumentando que hay 1.800 pedidos de personería «dormidos» en el despacho del ministro de Trabajo,
Carlos Tomada. Uno de ellos es de AMMAR, que nuclea a meretrices y prostitutas, e integra la CTA. Su titular, Elena Reynaga, junto a De Gennaro, estuvo días atrás con Tomada gestionando la personería gremial. Es un reclamo con doble destino: para el gobierno, quien habilita el sello. y para el jefe de la CTA. Como mínimo, le reprochan sus entenados, debería lograr que, gracias a su vínculo con Kirchner, a los dirigentes amigos se les acelere el trámite. Y muestran un dato contrario: Tomada apuró el reconocimiento de otro gremio estatal, bautizado UTERA, conducido por Rubén Grimaldi, un ex ATE ahora cercano al camionero Hugo Moyano. También el ministro de Trabajo avaló la semana pasada a la Confederación Argentina-de Trabajadores del Transporte (CATT), que conduce el colectivero y vocero de la CGT unificada, Juan Manuel Palacios.

. Reclamarán que el gobierno instrumente un subsidio para hijos de trabajadores -tanto los estables como los precarios-y desocupados de $ 40 que abarque a todos los chicos entre 0 y 18 años. El programa oficial para ese sector, que opera
Alicia Kirchner en Desarrollo Social con becas de $ 100, aún está en etapa de laboratorio. La semana pasada, la CGT unificada logró que el ministro de Salud, Ginés González García, acepte analizar un plan para incorporar a los desocupados a sus obras sociales. La CTA quiere el mismo trato.

. Por último, le pedirán al Presidente que active
un subsidio de $ 380 para los 1.236.000 mayores de 65 años que no cobran jubilación ni planes sociales. Esos recursos deberían salir de Rentas Generales y no de la ANSeS para no «contribuir al deterioro del sistema de reparto» le explicarán a Kirchner. En la volada, además, solicitarán poner un piso para las jubilaciones mínimas de $ 250 que rija no a nivel nacional, donde es de $ 280, sino a nivel provincial y municipal donde el monto está, en algunos casos, muy por abajo de ese número.

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