Nilda Garré admitió ayer que el «material aéreo» militar de la Argentina «es viejo» debido a «más de 20 años de desinversión en el sector» y señaló que el gobierno destinó fondos para mantenimientos y reparaciones integrales. La confesión de la ministra de Defensa se produce después del incendio del rompehielos Almirante Irízar y de la caída de un avión Mirage. Si Garré sabía de la desastrosa situación debió impedirlo y si no la conocía debió haber tomado los recaudos para evitar la muerte de un piloto y por poco el hundimiento del buque.
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