Demagogia: en la Capital no habrá tampoco reforma política
La prometieron todos los partidos en todos los distritos; muchos ganaron bancas y hasta gobierno ilusionando a los desilusionados de la política. Pero nadie cumple la promesa de una reforma que mejore la calidad de la selección de los candidatos o que refuerce el compromiso entre representantes y representados. Ayer se supo que tampoco en la Capital Federal habrá reforma alguna, cuando un Aníbal Ibarra había condicionado las fechas electorales a que se hubiera votado. Se impuso al final la conveniencia de quienes prometen esas reformas para ganar votos, pero que no quieren perjudicar sus privilegios. Ocurrió antes en el orden nacional, donde se votó una ley de internas abiertas y obligatorias que terminó suspendida "por esta única vez" con argumentos que valdrán para futuras suspensiones. Luego pasó lo mismo en la provincia de Buenos Aires. Lamentable tanta demagogia en medio de tamaña crisis política.
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El propio Ibarra dijo, no hace mucho tiempo, que estaba arrepentido de tal articulado. Esa norma nunca se sancionó como tampoco se debatieron docenas de proyectos de reformapolítica y un código electoral-propio para la Ciudad. Ayer, ya sobre el filo de la elección y como un manotazo para dar muestras de buena voluntad, legisladores de Frente Grande, del peronismo, del radicalismo y dos independientes (Marta Oyhanarte y Pablo Caullier) intentaron consensuar en la reunión de Labor Parlamentaria un proyectode ley con cierto acuerdoprevio.
Esa norma, aún un maquillaje al sistema de sábanas, dividía a la Ciudad en dos regiones. Cada una votaría 20 legisladores de su zona; y ambas, 20 legisladores generales de la Capital Federal. De esa manera, al menos se partía en tres la lista sábana. Es cierto que en algún sentido se favorecía el armado de listas con cargos principales a ofertar a la hora de la discusión del aparataje político, pero para algunos significaba un paso en el inicio de una reforma relegada.
Se opuso el nuevo bloque del macrismo y también el ARI, además de los partidos de la izquierda. Unos sostuvieron que la ley, votada sobre la convocatoria ya hecha de la elección, no contemplaba una verdadera reforma. Otros, los partidos chicos, se quejaron porque, al haber menor número de cargos a votar por la división en tres listas de 20 candidatos cada una, se eleva el piso de votos para ingresar en la Legislatura. En la Ciudad de Buenos Aires no existe el requisito de 3% como mínimo de sufragios para acceder una banca, por eso la cámara porteña está surtida de monobloques, algunos con diputados que obtuvieron menos de 2% de votos cuando fueron electos en 2000.
• Presentación
Mañana Aníbal Ibarra publicará el decreto mediante el cual convoca a las elecciones porteñas para el 8 de junio y se regirá, como lo hizo la Capital hasta ahora, por el Código Nacional Electoral, respetando los 90 días previos a la votación para hacer el llamado.
En su momento, el jefe de Gobierno presentó un proyecto de ley para estrenar un nuevo sistema electoral en la Capital Federal, pero los legisladores consideraron que, además de complicado, tenía varias imprecisiones, como que no se respetaba el cupo femenino ni el principio de proporcionalidad. Con ese antecedente, Ibarra, que al dar inicio al ciclo legislativo anticipó la fecha electoral y pidió una reforma, tendrá la excusa de endilgar a los legisladores la falta de iniciativa.




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