20 de septiembre 2002 - 00:00

Desarraigados

Como la memoria, también la moral suele ser selectiva en algunos casos. El arrebato por el plus por desarraigo que se aplicaron los senadores nacionales, por ejemplo, tuvo desniveles según los casos. Entre los dirigentes políticos hubo quienes musitaron una autocrítica, otros que se plegaron a la denuncia (tardía, como es sabido) y, finalmente, quienes bajaron la vista y cerraron la boca. Entre estos últimos hay quienes produjeron un silencio casi estridente por lo inusual, gente que ganó fama de implacable con el mal y el error. Elisa Carrió, por ejemplo, quien al parecer dejó pasar este pecado venial (por decirlo con términos de su propia ideología). Claro, ella es chaqueña y cobra un adicional por desarraigo. Por más que viva en la Capital Federal (en el departamento que fuera de la llorada Lolita Torres) y visita la provincia pocas veces al año, tal vez menos que un turista. También con el olvido se puede hacer política. Sorprendió, además, que cierto periodismo no la mencionara y sólo se dedicaran a «desarraigados» típicos como Luis Barrionuevo.

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