Diputados de Kirchner no votarían leyes más duras
El peronismo sabe que mañana deberá poner su fuerza histórica en el recinto de Diputados para aprobar el paquete de leyes sobre seguridad. Los aliados del Presidente Kirchner en el Congreso no están convencidos de la bondad de un aumento de penas para combatir el delito, como tampoco lo está, en realidad, el resto del PJ. La diferencia es que algunos de los primeros, como muchos transversales, se retirarán del recinto a la hora de votar. El resto -duhaldistas, santafesinos, cordobeses y menemistas- acatará las órdenes partidarias y se quedará en sus bancas. Y esto a pesar de protestar porque el Presidente les tiró el peso de la responsabilidad por la demora en sancionar leyes duras. Sólo un puñado de peronistas está convencido de la necesidad de aumentar penas. Tendrán enfrente al radicalismo -que como ellos pero en público pide a Kirchner también una reforma judicial y de seguridad-, a socialistas y a diputados del ARI. Pero ésa no es la única división que hoy afecta al amplio espectro del oficialismo. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, se enfrentó ayer a Felipe Solá al rechazar la idea de unificar las policías Federal y Bonaerense para hacer un cuerpo metropolitano que controle tanto Capital Federal como conurbano bonaerense. Ibarra, quien se animó a decir que ese plan «es un retroceso», se apura ahora a exigir una policía propia para la Capital con la que cree podría afrontar los problemas de inseguridad de su distrito. Claro que para eso debe modificarse la ley que le impide a la Ciudad contar con agentes propios.
-
Diputados: continúa el debate de la reforma de la ley de Glaciares, que se votará después de la medianoche
-
Sturzenegger defendió el proyecto que regula expropiaciones y cambia la ley del Fuego
José María Díaz Bancalari, jefe de la bancada, ya asumió que no contará con todo el kirchnerismo y empezó a convencer al duhaldismo de votar el aumento de penas. A modo de denuncia, levantó teorías sobre «algunos sectores» que quieren crear «un divorcio entre la gente y el gobierno» en materia de seguridad. Y terminó sus explicaciones reivindicando a Kirchner por encima de las protestas de Felipe Solá que, a pesar de su encuentro con Gustavo Béliz, sigue sintiendo que la Casa de Gobierno le soltó la mano.
•Nueva ruptura
Y, por último, los transversales como Miguel Bonasso y Juliana Marino y algunos kirchneristas de origen que optarán por un segundo plano discreto. Sin desairar notoriamente a su jefe en la Casa Rosada -que le prometió acción a Juan Carlos Blumberg y lo invitó a pedir leyes al Congreso-, seguirán la línea de retirarse del recinto a la hora de votar. Junto a ellos estarán socialistas como Alicia Castro o los aristas de Elisa Carrió.




Dejá tu comentario