Duhalde elude autocrítica pero cuenta su vida
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Eduardo Duhalde
Como gesto, Duhalde al redactar las memorias de su interinato de año y medio como presidente podría ser menos puntilloso en los episodios donde actuó Kirchner: su negativa a ser jefe de Gabinete y, sobre todo, sus pataleos por las retenciones a las petroleras.
• Pulseada
Así y todo, hasta último momento Duhalde seguirá pulseando con su ex socio, en este caso para bloquear que Chacho Alvarez sea el próximo inquilino del ex Hotel Parque, donde están las oficinas del Mercosur. El lomense tiene un argumento: el cargo es rotativo y ahora le corresponde a Brasil.
En rigor, es una cuestión de recursos: el acuerdo de creación de la secretaría general incluyó una cláusula según la cual el país que designa al titular debe hacerse cargo de los gastos que demanda esa función. Ahora, por caso, las facturas llegan al despacho de Rafael Bielsa.
Por ese motivo, ni Uruguay ni Paraguay pujan para designar a uno de los suyos. Entonces, sólo queda Brasil, que, por ahora, ni siquiera tiene un nombre firme: podría, en principio, quedar interinamente Luiz Bernando Pericás, embajador brasileño ante la ALADI.
En esos escarceos -irrelevantes para las urgencias de los duhaldistas del conurbano-, el informe que leerá cuando deje su butaca y la redacción final de un libro sobre la Comunidad Sudamericana que presentará en su cumbre de despedida dedica sus horas el bonaerense.
• Paternalismo
Entre sus soldados, que todavía esperan una jornada de autocrítica poselección, sólo reparte mensajes paternales, pero desinteresados de sus angustias. «Ya está. Hay que aceptar el resultado. Mi etapa concluyó: ustedes sigan», les dice sin señalarles para dónde correr.
Como nadie tiene hoja de ruta, ante el silencio del jefe, los duhaldistas decidieron postergar el retiro que harían el 12 de noviembre en las arenas de Necochea. Nada saludable, entendieron, podría surgir de un encuentro donde todos se recelan.
Con agenda completa, Duhalde no quiere agotar sus horas en ese juego sin sentido. Por eso, hasta el día de entrega del mando pasará sus semanas en Montevideo -su última actividad será en Brasilia, el 21 y el 22 de este mes- con visitas de week end a su familia.
Quizá sus amigos, los que transitan la «carpa chica», puedan abordarlo en el verano. Pero entonces habrá otras urgencias: hace tres semanas firmó el contrato con una editorial (Sudamericana) y en marzo debe entregar los originales para mandar sus memorias a imprenta.



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