4 de marzo 2003 - 00:00

Duhalde intenta ahora despegar de Barrionuevo

En medio del repudio generalizado por los episodios violentos que obligaron a suspender las elecciones en Catamarca, el gremialista Luis Barrionuevo ablandó ayer sus exigencias y admitió que podría bajar su candidatura. En paralelo, ante el alcance de la crisis, el gobierno nacional tomó distancia de su aliado Barrionuevo, sobre quien pesa ahora un pedido de expulsión del Senado, que ya cuenta con el voto de cerca de treinta legisladores. En la provincia, en tanto, ya hay decisión sobre no volver a convocar a elecciones hasta tanto la Justicia no resuelva la cuestión de fondo sobre la posibilidad o no de Barrionuevo de presentarse como candidato a gobernador. Hay tres posibilidades entonces: que se convoque en lo que queda del mes de marzo, se unifiquen con la presidencial o pasen para el mes de octubre.

«Con o sin Barrionuevo, habrá elecciones.» Convertido en blanco móvil de las críticas y aislado por el gobierno, Luis Barrionuevo corrigió ayer sus palabras y admitió que, si la Corte Suprema de Justicia anula su postulación, bajará su candidatura a gobernador de Catamarca.

El gremialista acusó recibo del vacío que le hizo el gobierno nacional que ayer, a través del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, se despegó de la escandalosa suspensión de las elecciones y negó toda responsabilidad en los episodios de violencia registrados el domingo.

Otro dato que apareció en escena es el pedido de expulsión del Senado impulsado por un grupo de senadores de distintos partidos, entre ellos los del Frente Cívico, los de la UCR, la frepasista porteña Vilma Ibarra y el interbloque provincial aliado a Ricardo López Murphy.

•Condiciones

En ese marco, Barrionuevo se retrajo pero puso condiciones: advirtió que no va a «regalar el gobierno porque tiene 15 puntos de ventaja» en las encuestas y señaló que, en caso de no poder ser candidato, necesitará «tiempo para reorganizar al peronismo catamarqueño».

Ayer, durante la jornada, tres elementos se conjugaron para arrinconar al sindicalista:

• El gobierno tomó distancia del gremialista por medio de Atanasof, que evitó avalar la teoría de la «proscripción» que empuja Barrionuevo. De todos modos, el jefe de Gabinete rechazó las acusaciones del gobernador de Catamarca, Oscar Castillo, respecto de la intervención de Nación en los episodios del último domingo. «Es una verdadera hipocresía que se haya «adjudicado alguna responsabilidad» al gobierno nacional por los incidentes, dijo y descartó que Eduardo Duhalde vaya a solicitar la renuncia del ministro del Interior, Jorge Matzkin, tal como exigieron el gobernador Castillo y el candidato presidencial por Recrear, Ricardo López Murphy, socio electoral del Frente Cívico catamarqueño. Sólo Aníbal Fernández -que viajó a Catamarca para participar de la campaña de Barrionuevo-trazó una tibia defensa del gremialista: criticó la violencia pero acusó a Castillo de «volver a las proscripciones». En tanto, el vocero oficial Luis Verdi fue piadoso: dijo que era comprensible la actitud del gremialista aunque sólo se mostró interesado porque en el próximo turno electoral pueda intervenir el PJ, sea o no candidato Barrionuevo.

• Aunque un sector de Catamarca avaló a Barrionuevo en sus quejas por la imposibilidad de competir en la elección, ayer fue masivo el rechazo a los hechos violentos ocurridos el domingo, motorizados por grupos ligados al gremialista. Incluso, el gobierno provincial anticipó que
entablará otra demanda penal contra Barrionuevo -antes se lo acusó de instigación a la violencia y de delitos electorales-, por los daños infringidos a escuelas y lugares de votación. El diputado nacional Horacio Pernasetti alertó que los episodios ocurridos en la provincia pueden ser un antecedente para hechos similares durante las presidenciales del 27 de abril. «Acá hubo una decisión de hacer fracasar los comicios, por eso lo asocio con lo que puede pasar en abril», dijo el legislador. En tanto, Castillo denunció que en Catamarca actuaron «células» armadas como las que intervinieron, dijo, durante los incidentes del 19 y 20 de diciembre de 2001, que terminaron con la renuncia de Fernando de la Rúa.

• La sucesión de pedidos de expulsión del senador también actuó como factor de presión. Ayer ya se perfilaba un grupo dispuesto a promover la exclusión -o como mínimo una sanción-de Barrionuevo del Senado nacional. Está integrado por el bloque radical (20 senadores), el interbloque provincial aliado a Recrear (4 senadores), el Frente Cívico (2 senadores) y la porteña
Vilma Ibarra. También se podrían agregar otros dos provinciales, Lázaro Chiappe y Nancy Avelín. Y, luego de una fuerte crítica que emitió el comando de campaña de Carlos Menem, hasta se especulaba con la posibilidad de que el menemismo pueda contribuir a arrinconar al gremialista. En la misma línea, se esperaba con expectativa qué actitud tomará -si llega el caso al recinto-Cristina Kirchner, enemiga de Barrionuevo pero hoy aliada de un aliado, Duhalde, del gremialista.

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