Washington (EFE, AFP, Reuters) - Confirmando el nuevo rumbo de las relaciones entre los Estados Unidos y Rusia, el presidente George W. Bush anunció ayer al término de la primera jornada de la cumbre que mantuvo con su par ruso, Vladimir Putin, un recorte de dos tercios de su arsenal nuclear estratégico en los próximos 10 años, mientras que ambos mandatarios anunciaron su intención de mantener su colaboración en la lucha antiterrorista.
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«La del terrorismo es una amenaza global -dijo Putin-. La Justicia será inexorable con los terroristas». La apertura de la cumbre tuvo lugar al mismo tiempo que se recibía con fuerte impacto la noticia de la toma de Kabul por parte de la Alianza del Norte. Al respecto, ambos presidentes dijeron que la ocupación de Kabul no daría a la alianza opositora «un puesto preferencial en la mesa de negociaciones» sobre el futuro político de ese país asiático.
El presidente norteamericano señaló asimismo que Washington y Moscú apoyan los esfuerzos de las Naciones Unidas para establecer un gobierno multiétnico, de base amplia, en Afganistán, que no exporte terrorismo ni droga y que respete los derechos humanos. Es que empujada por la caída de Kabul, la ONU convocó de urgencia una conferencia internacional con todas las facciones de Afganistán para establecer una autoridad provisoria que integre a todas las etnias y evitar el caos. Además, de enviar a un alto funcionario a Kabul, se propuso un plan de cinco puntos para la formación de un nuevo gobierno postalibán.
• Invitación
Luego de entrar en Kabul, el ministro de Relaciones Exteriores de la opositora alianza, Abdullah Abdullah, invitó «a todos los grupos afganos en esta etapa a venir a Kabul excluyendo al Talibán». «También invitamos a las Naciones Unidas a enviar a sus equipos a fin de ayudarnos en el proceso de paz», dijo el funcionario.
Bush decidió reducir las cabezas atómicas norteamericanas en un promedio variable entre las 1.700 y las 2.200 y anunciar «el comienzo de una nueva era en las relaciones entre los Estados Unidos Y Rusia». Por su parte, Putin dijo que su respuesta estará «en sintonía» con la jugada norteamericana.
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