14 de noviembre 2001 - 00:00

"El acta está guardada y no la vamos a mostrar"

"Hasta que no la pida la Justicia, el acta no la mostramos», alardeó Jorge Landau, el operador que puso Eduardo Duhalde para montar la defensa judicial del congreso peronista del último sábado en Lanús.

Para Landau, ex boxeador amateur y eterno apoderado legal del PJ bonaerense, el congreso fue «limpio» porque hubo quórum suficiente y las citaciones se hicieron en forma correcta.

«Están buscando algún elemento para ver por dónde atacan, por eso quieren ver el acta»
, interpretó y anticipó que hasta María Servini de Cubría, en quien recaen las actuaciones judiciales, los «perseguirá».

El duhaldismo pone idéntico celo para ocultar el acta como la lista de congresales llegados desde el interior del país: hasta ahora, pocos vieron la nómina donde figuran con nombre y apellido los enviados provinciales.

Cerca del bonaerense dan una explicación: «¿Qué quieren, que demos los nombres de los que se jugaron a pesar de lo que decían sus jefes provinciales? Los nombres de esos compañeros están bien guardados», dicen.

En eso, en el ocultamiento, consiste la estrategia legal que montó el duhaldo-ruckaufismo para legitimar la cita de Lanús donde buscó recortar el poder partidario de Carlos Menem.

Guerra popular

Hasta ayer, en las oficinas del PJ todavía no tenían notificación legal sobre las anunciadas impugnaciones al congreso que preparan César Arias y Carlos Corach, entre otros perjudicados por la cumbre del sábado. Pero saben que, en algún momento, van a «caer en avalancha».

«Se viene la guerra popular prolongada»
, dijo, setentista al fin, Landau, citando al general Giap, líder de los vietcongs, y confesando sus vicios literarios.

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