El decreto de De la Rúa que frena los desalojos y ordena a Macri a sentarse a negociar con los ocupas
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Facsimil del Decreto 1.126 firmado por Fernando De la Rúa en 1997.
Tendenciosamente, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijo que como ningún juez o fiscal le imputa el delito de usurpación de espacio público a los ocupantes no es delito. Liberartori no imputa porque el decreto de De la Rua fija los pasos a seguir antes de mandar a los uniformados.
Luego de dar intervención a Desarrollo Social, el artículo 2 establece que ese Ministerio se "abocará a la búsqueda de soluciones autogestivas, cuando el desalojo ocasiona problemas habitacionales para los demandados, y dará intervención a otras áreas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuando las circunstancias lo indiquen". Como mínimo al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) que dirige Omar Abboud, a la estatal Corporación Buenos Aires Sur, al controlador de las finanzas, Néstor Grindetti, y al ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain.
El tercero de los artículos sostiene que la Dirección Administración de Bienes y la secretaría de Acción Social deben "establecer los plazos para llevar a cabo las operatorias que corresponden". O sea, determinar cuántos días demorará la resolución del conflicto.
El cuarto y quinto punto del decreto refieren a cuestiones burocráticas como la obligación para los ex secretario Kohanoff y Rodríguez Giavarini de firmar la norma y luego publicarla en el Boletín Oficial y comunicar el acto a otras dependencias.
Con al menos tres muertos, decenas de heridos, miles de personas de acampe y dardos cruzados entre la Casa Rosada y el PRO por el accionar de punteros políticos y barrasbrava armados, los pasos que detalla el decreto 1.126 se cumplen a cuenta gota.
Luego de idas y venidas entre Macri y Fernández por el envío de las fuerzas de seguridad, Gendarmería nacional y Prefectura restringen el acceso al predio de Soldati y tratan de contener a los vecinos incómodos con la toma y a los grupos organizados que por órdenes anónimas gatillaron contra los usurpadores, muchos de ellos de la comunidad boliviana y paraguaya.
Ayer se terminó de censar a los ocupas, aunque no fue la cartera de Vidal la que impulsó esa encuesta. Según el relevamiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en el Parque acampan 5.866 personas que con los familiares que están fuera del cerco suman 13.333. De ese total el 95% por ciento vive en villas porteñas, pero sólo 878 están inscriptos en programas sociales de la Ciudad y apenas 47 dijeron tener una alguna propiedad.
Según el decreto de De la Rúa, en las próximas horas Vidal, Abboud, Grindetti, Chain, Macri o cualquier funcionario porteño debería explicar cómo sacarán pacíficamente a los ocupas, en qué tiempo y a cambio de qué.




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