El delegado español pidió cuentas por la dolarización
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Marín: Llámenlo a él. El pensamiento del partido está en los documentos pero él también tiene ideas propias.
Marín: Es una posición que pueden conversar con él.
Marín deslizó que muchas multinacionales son españolas, en un intento de conocer cuál era el juego del español. «Por eso mismo le pregunto, porque acá hay un proyecto de pesificación y Menem habla de dolarizar la economía.»
• Auxilio
El gobernador de La Pampa no podía creer lo que escuchaba y buscó auxilio con la mirada en Roggero, a quien se sindica como futuro embajador en Madrid.
Lo interceptó Angulo con una pregunta lanzada hacia el jefe de los diputados: «¿Y su partido qué propuesta puede hacer?». Roggero hormigueó en la silla y respondió: «Primero me tienen que decir qué proyecto de país tienen ustedes». Ese extremo de ironía desarmó a Angulo y a Maccarone y también hizo reír a Bancalari, que gozaba de ese espectáculo de peronismo hardcore.
Dirigiéndose a Maccarone, hombre sensible a esas cuitas, Marín puso algo de seriedad en la reunión y clamó: «El primer aspecto para atender es el social; hay necesidades que requieren de medidas inmediatas», remarcó el pampeano.
La mesa dijo que ésa era la principal tarea de la mesa concertadora y que se les había ocurrido una idea original: llamar a esa mesa de debate ocioso nada menos que a los dirigentes que convocan a los cacerolazos. No explicaron qué podían escuchar de nuevo en esos vecinos que tienen consignas bien claras de protesta. Sí llegaron a ironizar que cada uno de los visitantes a la mesa de Cáritas, en algún momento de la charla, le pregunta a Angulo cuándo se va a levantar el «corralito».
El grupo peronista se disgregó al terminar la reunión. Los legisladores se embutieron en las reuniones de bloque y el pampeano buscó el primer teléfono que había cerca. Del otro lado de la línea recibió un informe completo de lo hablado Carlos Menem, que seguía ayer en Santiago de Chile.
El ex presidente se detuvo en la anécdota del interés del español Angulo en la opinión de Menem sobre dolarización versus la pesificación de Duhalde. Cuando Marín había agotado el informe, el riojano encontró la conclusión: «Ahora me parece más claro que Duhalde quiere jugar con la pesificación a favor del euro en la pelea con el dólar». Entiendo, insistía, es lo mismo que quería Cavallo con el «factor de empalme» que hizo votar en la era De la Rúa, que era una forma de participar en una disputa entre las dos monedas, el dólar y la nueva nominación europea.
La economía signó ayer las actividades de los integrantes de esta rara mesa de un diálogo que no conoce objetivos claros, tampoco quién corre con los gastos de la consulta. Primero que nadie estuvieron los representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) a la sede de las Naciones Unidas en Esmeralda 130, para compartir un desayuno de trabajo. Del encuentro participaron los representantes del Banco Mundial, Ariel Fiszbein, y del Fondo Monetario Internacional, Gilbert Terrier, que disculparon el silencio al salir en que pertenecen a una tercera línea de funcionarios residentes en el país. Cualquier cosa que dijesen podría interpretarse como la voz oficial de esos organismos que están hoy en el centro del debate.
Más tarde llegó la titular de CTERA, Martha Maffei, al mismo tiempo que se desarrollaba una reunión entre representantes gubernamentales y eclesiásticos con economistas del plan Fénix. Luego llegaron a Balcarce al 200, sucesivamente, la conducción de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), que dirige Osvaldo Cornide; el Consejo Empresario Argentino, que lidera el banquero Manuel Sacerdote; los representantes del PJ, una comitiva del partido cavallista Acción por la República (AR) liderada por su presidente, Néstor Grancelli Chá, y los diputados Guillermo Alchouron y José Luis Fernández Valoni.




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