El duhaldismo, cruel, pide ahora un milagro
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Pampuro, que agitó la candidatura «natural» de Kirchner cuando ese mote pesaba todavía sobre José Manuel de la Sota, suele mostrar signos de realismo político, a veces escasos en otros despachos duhaldistas. «Los muchachos están muy quietos, hay que moverlos para garantizar la provincia», le dijo a Duhalde.
El miércoles, Pampuro logró el OK presidencial y convocó al encuentro de San Vicente. La concurrencia menor que la esperada en River -que forzó una queja de Daniel Scioli a Olivos- y ausencias notorias en ese acto como la del matancero Alberto Balestrini (que el viernes seguía de descanso en Villa Gesell) terminaron de convencer a Duhalde.
Por eso, el Presidente supuró su imparcialidad, se convirtió en el jefe de campaña del santacruceño y rogó a los jefes del PJ bonaerense que peleen «voto a voto» para que Kirchner saque, en la provincia, 6 puntos de ventaja.
• Apoyo
Duhalde ansía que, a pesar del recelo que caciques y caciquejos tienen hacia Kirchner, en el último tramo de la campaña apoyarán a su candidato. «Si pierde Kirchner, todos perdemos», fue el argumento firme, casi amenazante, que circuló el viernes entre los asistentes a San Vicente.
En Mar del Plata, el sábado a la noche, Felipe Solá explicitó la demanda. «Lo que se está pidiendo (a los jefes del PJ bonaerense) es una actitud militante que permita definir lo que las encuestas dicen, que Kirchner va primero en las encuestas», se confesó el gobernador.
Conoce bien Solá esa angustia: los 6 puntos que reclama Duhalde representan unos 400 mil votos, cifra que en 1999 le permitió a Carlos Ruckauf -con Solá de vice- derrotar a Graciela Fernández Meijide en la lucha por la gobernación.
«Con eso, más los 15 puntos que sacamos de diferencia en Capital Federal, estamos primeros en el ballottage», se embalan, confiados, los hombres del Presidente.
Pero ahora -siempre según los cálculos duhaldistas-, esa virtual diferencia bonaerense sólo serviría para compensar la baja performance de Kirchner en el país interior: el Norte bendice a Menem; y la región cuyana -excepto Mendoza-, más el sur de Córdoba, a Rodríguez Saá.
Surgió, además, un problema extra: el santacruceño tuvo que retocar su agenda en desmedro del conurbano -suspendió un acto en Ensenada- para caminar la Patagonia, territorio que considera propio, pero que se complicó en los últimos días. Por eso, hoy estará en Chubut.
Algo similar ocurre con Santiago del Estero. Carlos Juárez prometió arrastrar sus votos hacia el candidato oficial. Pero, esta semana, Kirchner recorrerá tierras santiagueñas quizá para despejar el rumor de un entendimiento entre Juárez y el menemismo.
Recién a mitad de semana, el santacruceño volverá a caminar el conurbano. El miércoles encabezará dos actos en territorios hoy gobernados por la oposición: Morón y Quilmes. En este mitin, además de Aníbal Fernández, ganador de la última interna PJ, estará Quindimil. Quizá no lo dejen hablar.




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