El oficialismo kirchnerista le rindió homenaje a Ibarra

Política

"Hay algunos que quieren discutir sobre los baches de la Ciudad de Buenos Aires", se exaltó ayer Aníbal Ibarra, ensayando un discurso propio de un candidato presidencial. Lo escuchaba con satisfacción un elenco peronista calificado, compuesto por algunos ministros del gabinete nacional de Néstor Kirchner: el jefe, Alberto Fernández, más Rafael Bielsa (canciller), Aníbal Fernández (Interior), Julio De Vido (Producción) y Daniel Filmus (Educación).

Sin embargo, y no obstante el fervor observado en la pequeña sala del teatro Ateneo -desbordado por la asistencia de unos 800 invitados-, chocaba el canto de la marcha peronista entonado una y otra vez en homenaje al jefe del Frepaso porteño, cuyo entusiasmado discurso era acompañado por el escudo del PJ pegado al atril desde donde habló y gesticuló. Uno podía cerrar los ojos y recordar, apenas poco más de tres años atrás, el color vocal de Ibarra desde un escenario acompañado por Fernando de la Rúa, Carlos Chacho Alvarez y Graciela Fernández Meijide, tres novas esfumadas, despotricando contra el candidato peronista de entonces, Raúl Granillo Ocampo, pero también contra Gustavo Béliz -hoy ministro de Justicia y entonces compañero de fórmula de Domingo Cavallo-, quien, quizá por los roces con ese pasado reciente, optó por no ir al teatro ayer. Y ni siquiera hizo llegar su adhesión, como sí se leyó la del titular de Trabajo, Carlos Tomada.

«Hemos juntado un espacio político propio»
, dijo Ibarra, al recordar que el ARI de Elisa Carrió, la CTA de Víctor De Gennaro y hasta los socialistas democráticos -Norberto La Porta llegó al final, cuando ya se había cantado la marcha peronista, siguiendo las enseñanzas de Américo Ghioldi, que aludía a Perón y sus seguidores como «el aluvión zoológico»son parte de la nueva alianza electoral. Viejos lemas de los '70 decoraban el atrio teatral -«la hora de los pueblos»-, mientras atronaban 3 bombos y 4 redoblantes que obligaban a gritar para hacerse oír mientras ofrecían sus servicios profesionales «para cualquier acto político». Desde el escenario, Ibarra señalaba que «el compromiso del Presidente y de los funcionarios del gobierno nacionales no sólo es posible, sino que, además, es necesario porque en esta elección tenemos la misma discusión que en la última elección nacional: apostamos por el futuro o por el pasado», enfatizó el jefe frepasista.

•Recepción

El jefe de campaña, Oscar Campolongo -vocero en el '95 de la fórmula José Octavio Bordón-Chacho Alvarez-, iba recibiendo a quienes llegaban -mientras un próspero y abrigado Abel Fatala charlaba, olvidado del llano desierto-, mientras el candidato a la reelección como jefe de Gobierno rescataba en su discurso «el valor de la justicia y los derechos humanos». Fue un acto organizado por algunos peronistas porteños por la lista de Fuerza Porteña -Aníbal Jozami, o el candidato kirchnerista a diputado nacional en cuarto lugar, Héctor Capaccioli-, junto con sus mandantes sentados y sonrientes en el escenario: Bielsa y Alberto Fernández.

Ibarra destacó la actitud de Kirchner, que tuvo
«la decisión política y la valentía» de abrir la discusión de temas que «parecían olvidados en la Argentina». Le dedicó un tramo de su discurso a la anulación de la leyes de Obediencia Debida y Punto Final, al afirmar que significa «un compromiso de la Argentina de construir un futuro, pero sin esconder el pasado».

Ibarra los encendió, mientras resplandecía bajo los reflectores la blanca cabeza afeitada de su compañero de fórmula,
Jorge Telerman, cuando recordó que, siendo fiscal federal, dijo que «era inconstitucional el indulto de Menem». Atronaron los bombos, hubo un amago de cantar otra vez la marchita y volaron desde el pullman volantes impresos que decían: «Kirchner más Ibarra ya derrotamos a Menem, ahora vamos por Macri».

El discurso de barricada continuó, con referencias a vuelo de pájaro sobre la educación pública -el ex secretario de Educación Filmus se sintió aludido y aplaudió-, y los hospitales municipales,
«al servicio de todas las provincias». Y embistiendo sobre Macri, se exaltó y afirmó que «hay que plantarse frente a las empresas privatizadas y rescindir esos contratos, si correspondiera», alcanzó a completar, mientras volvió in crescendo la aprobación de los oyentes.

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