19 de diciembre 2001 - 00:00

El PJ propone pasar universidades a las provincias, pero con fondos

El peronismo lanzó ayer una idea audaz y polémica: transferirles las universidades nacionales a las provincias. La idea ha sido examinada a fondo por economistas del PJ y traduce un pedido de la mayoría de los gobernadores que quieren que se termine el proceso de descentralización de todos los niveles educativos. Desde ya que quieren administrar esas universidades con los fondos con que hoy cuentan en el presupuesto nacional, pero de paso pretenden revisar si muchas de ellas pueden cumplir con eficiencia sus funciones. También buscan sincerar en sus distritos el debate sobre el arancelamiento (bandera del peronismo desde los años '90), algo a lo que se opone el radicalismo, y modificar el eje de la politización universitaria, que ha convertido a las casas de estudios en trincheras de la puja partidaria.

El peronismo incluyó ayer, entre las propuestas de reforma del Estado, una llamada a convertirse en otro foco de batalla con el radicalismo: una ley que transfiera las universidades nacionales a las provincias. Aunque es sólo una frase en el documento que elaboró un grupo de economistas del PJ para que lo firmase Carlos Menem (ver nota aparte), la idea recoge un debate largo entre los expertos de la oposición y que traduce el pedido de la mayoría de los gobernadores de que termine de verificarse el traspaso de servicios a las provincias que comenzó con el primer pacto fiscal de 1992.

Esas transferencias, desde ya, las reclaman esos gobernadores con los fondos que hoy asigna el presupuesto nacional, que para el cálculo de este año prevé un gasto de más de $ 1.800 millones, a repartir entre 38 universidades. Las provincias han recibido desde 1992 la enseñanza primaria y secundaria, la política de vivienda y la mayoría de los hospitales. Cada vez que este año los gobernadores del PJ han reclamado que se elimine directamente el Ministerio de Educación han pedido también la transferencia de las universidades a cada distrito con el dinero que hoy gastan.

• Promotores

El traspaso, según los técnicos del peronismo que identifican en el economista Pablo Rojo como uno de los principales promotores de la idea, debería ir acompañado de una revisión de la capacidad que tienen algunas universidades para seguir existiendo, al menos con sus características actuales. La transferencia, además, debería asegurar los fondos para el mantenimiento de las casas, para no trasladar la emergencia que muchas de ellas viven, a la lista de problemas que tienen las provincias. En estas horas, por caso, un grupo de decanos de la Universidad de Entre Ríos reclama dinero para los sueldos de sus profesores con el típico recurso de una huelga de hambre. Todo un hallazgo para promover en las nuevas generaciones los estudios superiores.

Otro argumento escuchado en los debates, que sobre este tema han mantenido los economistas del PJ, es la tendencia mundial a la descentralización educativa, inclusive en el nivel superior, que se articula desde esa óptica de esta manera:

• En los Estados Unidos, cuyo sistema es visto como un modelo a imitar, las universidades públicas pertenecen a los estados, no a la administración federal.

Las provincias tienen más capacidad para gerenciar las casas que, siendo autónomas, tienen más cerca a las autoridades legislativas para discutir su presupuesto, y se evitarían tener que remitirse al gobierno y al Congreso nacional para discutir sus fondos de cada año.

• La realidad de las universidades como bastiones políticos ha ayudado a deteriorarlas. En provincias administradas por la UCR el fuero de la autonomía universitaria ha amparado a la oposición peronista; en provincias con gobierno peronista ha ocurrido lo contrario con un uso político de esos fueros de la autonomía. Desde ya, que desde 1983 la mayoría de las universidades han sido dominadas por rectores radicales. En los últimos años el PJ ha ganado muchas casas, al compás de la decadencia de la liga estudiantil Franja Morada.

• La existencia de las universidades nacionales es un resabio unitario del país del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Hasta la década de los '60 había pocas universidades federales que actuaban como pioneras en el desarrollo científico de las provincias. Hoy la pertenencia a la Nación es una rémora del pasado que aísla a las universidades del medio donde deben actuar.
En varias reformas de constituciones provinciales (Neuquén, Río Negro) los estados incluyeron cláusulas de auxilio presupuestario con cargo a las regalías petroleras, así como una universidad tradicional como la de Tucumán, es propietaria de un porcentaje de las regalías del yacimiento de oro de Bajo la Alumbrera en Catamarca.

• Arancelamiento

• El peronismo ha propiciado en varias oportunidades el arancelamiento de los estudios superiores, al punto que en la reforma constitucional de 1994 y en la posterior ley de Enseñanza Superior quedó habilitaba la posibilidad de que la casa que lo desee cobre por los estudios. Si la Nación soltase a las universidades de su estructura, el debate se sinceraría y el sí o no al arancelamiento se convertiría en un argumento de oportunidad administrativa.

• El peronismo tiene como la bestia negra del sistema a la Universidad de Buenos Aires, que se gasta en forma directa $ 305 millones al año, sin contar con los extras por incentivos científicos y otros programas de auxilio
. Trasladarle esa carga con los conflictos añadidos a la administración de Aníbal Ibarra es visto por el PJ como un presente griego para el jefe frepasista, que pasaría a pagar el costo de tolerar las lindezas de gestión del polémico Oscar Shuberoff.

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